Gracias...Por haberme cobijado en tus aulas.

Gracias...Por haber dado a mi espíritu la fuerza necesaria para salir avante en los momentos difíciles, haciendo uso de tus enseñanzas.

Gracias...Por continuar protegiendo  a mis hermanos de clase, por que al ir hacia ti abandonan el erial y entran al campo florido de la verdad.

Gracias...Por recordarme siempre que debo tener luz en la inteligencia, paz en el corazón y fuerza en la voluntad.

Gracias...Por proporcionarme la hermosura que nunca tuve, para poder dar  a otros la belleza de tu verdad, la certeza de tu porvenir y la reciedumbre de tu carácter.

Gracias...Por la grandeza que siento, cuando me dicen Maestro.

Gracias...Por haberme dado la enseñanza fiel; que me permite distinguir la sabiduría, la verdadera sabiduría, la que está en manos de filósofo y no aquella que se encuentra en la palabra del sofista.

Gracias...Por haberme enseñado un trabajo, el más bien remunerado de todos, porque si bien es cierto el oro que recibo es parco; la riqueza que he acumulado a lo largo de mi vida es enorme, cuantos apretones de manos, cuantos abrazos, cuantas satisfacciones tan grandes, como la de saber; que aquellos niños a los que enseñé, hoy son hombres y mujeres más grandes y mejores que yo, gracias por haberme enseñado a ser maestro y hacer de los pequeños, grandes.

Gracias...A ti, mi Escuela Normal “Pablo Livas” por lo que me diste, y que a semejanza de las madres, habiendo dado todo y lo mejor, jamás cobran nada.

=XL ANVIERSARIO=

SABINAS HIDALGO, N.L., Otoño de 1988.
Profr. Salvador Garza Inocencio
Aportaciòn del “Consejo de Historia y Cultura de Sabinas Hidalgo”.
Captura: Erika Arizpe Serrano.


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