Profr. Salvador Garza InocencioDicen por ahí, que había un hombre que tenía un hijo con muy mal carácter, y que se enfadaba con suma frecuencia, lastimando a sus compañeros, a sus amigos, inclusive a sus padres.

Señalan que su padre le dijo en una ocasión, te voy a dar esta bolsa llena de clavos, cuando sientas que vas a enojarte, empieza a clavarlos detrás de la puerta, y aquel joven en el siguiente arranque de ira alcanzó a clavar setenta y tres clavos, a la siguiente ocasión clavó setenta y uno, y cada vez iba disminuyendo su enojo y por consiguiente los clavos colocados, hasta que ya no clavó ninguno y se encontraba siempre tranquilo; entonces su padre le dijo: Ahora que has cambia, empieza a quitar los clavos que están sobre la puerta, y los fue retirando uno a uno; al terminar su padre le dijo: Hijo has cambiado, ya no te enojas, ya no hay clavos en la puerta, te felicito. Pero también quiero pedirte que vayas y observes la puerta, está llena de marcas, de cicatrices como las que nosotros dejamos en mentes y en los corazones de los que hemos ofendido, aunque ya no haya clavos.

Pero así está el mundo y éstas son “Nuestras Cosas”

Hasta la próxima.



Buscar en el sitio

Alazapa Tutoriales