Profr. Salvador Garza InocencioEl río… el recuerdo de aquel río de ayer, lleno de agua de orilla a orilla, aquel río de cristalinas aguas que serpenteaban el pueblo, el puente, un puente rudimentario hecho por los vecinos, allí se encontraban tumbados sobre unas rocas un par de postes de madera, de aquellos viejos postes que en un tiempo sostuvieron unos cables de energía eléctrica, sobre ellos unas angostas tablas, de aquellos viejos cajones de madera donde venía empaquetado el jabón “Mariposa”, aquel jabón que la gente conocía como jabón blanco.

El río, el rudimentario puente de peatones que unía al pueblo con la colonia Bella Vista; cerca del puente un camino dentro del agua, hecho por el constante paso de las carretas que acarreaba piedra bola y arena cribada del río, los charcos, aquellas enormes albercas naturales, que se encontraban en o en las márgenes de aquel hermoso río de cristalinas y limpias aguas;  el “Charco Girón”, el “Charco de Tía Treja”, “el “Charco del Lobo”, el “Charco Azul” donde infinidad de niños, hoy hombres y mujeres de la tercera edad disfrutamos sus frescas aguas, y en las márgenes de ese río una cantidad enorme de “jarías” y de carrizos con sus hermosas espigas; hoy nuestro ancestral río está triste, pero sigue trayendo a muchos, vivencias y recuerdos.

Pero así está el mundo y éstas son Nuestras Cosas.

Hasta la próxima.



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