Francisco J. EchazarretaEl solar era grande, plano, que abarcaba toda la cuadra, De tierra blanquecina, dura, tierra árida que las resolanas de los agostos las calcinaba por todos y tantos siglos de la creación… Después de que los trazos marcaron las calles de F.J. Mina entre la de Zuazua y B. Reyes allí quedo. El despoblado de acá el Profesor Panchito. Tomó este nombre debido a que justo enfrente de dicho despoblado, vivía el ilustre maestro Francisco J. Montemayor M. (1899-1971) era un lugar o un punto para referenciar.

Yo vivo, más allá del despoblado de acá el profesor Panchito,
Ándale por allá, por donde está la Virgen de San Juan, si mas acá del bordo.

Todos estos eran puntos de referencia… Hoy día solo se han quedado en la imaginación, todos han desaparecido, solo quedaron en los recuerdos del viejo pueblo.

1) El pueblo se llenaba de regocijo y de alegría tras la llegada del circo, al despoblado. De mocosos nos arrimábamos a observar las maniobras… clavar las estacas de acero con puros mazos, sobre la endurecida tierra. Descorrer la carpa, levantar el mástil. Soportar las lonas con las carruchas y en un par de horas ya estaba hondeando las banderolas en todo lo alto, mas las bocinas anunciando la llegada de la magia del circo. Las fieras y los elefantes. Entre los circos que visitaban cada año estaban: el Atayde, el de los hermanos Vázquez, El circo Unión,rl de los hermanos Gazca… etc.

Era común y por temporadas, también que los juegos mecánicos se instalaran. Con su la rueda de la fortuna, los caballitos, el tiro de las carabinas de postas, la lotería todo en un ambiente sano y alegre.

La playa estaba desierta
el sol bañaba tu piel
Cantando con mi guitarra
para ti María Isabel.

2) En el cruce de la calle Mina y Zuazua en la esquina sur-pte. Frente a la casa del maestro, habían quedado los vestigios de lo que en años anteriores (1945-1952) había sido una llave de agua comunitaria, para que la gente que vivía después de la calle Zuazua, hacia el norte. Llegara hasta esta llave para llenar los botes y tinas. Algunos hasta con dos botes de 19 litros más un palo echado a la espalda, con los botes colgados…todo esto debido a que la red de agua potable, no la habían extendido mas allá de la calle Zuazua al norte.

3) Cuando el despoblado lucía solo, es decir sin circos, ni juegos mecánicos, lo aprovechábamos para jugar, reñidos encuentros de Beisbol, entre el equipo del barrio de la carretera, contra los de este barrio el barrio del dólar… muchos encuentros, varias temporadas.

Se podría anotar en la de que varias generaciones, desde los años cuarentas ya practicaban el béisbol aquí, asi es de que nosotros no fuimos los primeros en jugar aquí. Pero si los últimos.

De la parte donde se bateaba, (Home) desde ahí se podía ver al fondo la casa del maestro Montemayor. La cerca hecha de largos palos de barreta, que hacia entre-ver, de que en su interior estaba lleno de naranjos y unas hileras de rosales con sus rosas, que el maestro y su esposa cultivaban, mas un papalote… enmarcando ya una lejana época.

Luego empezó a haber interferencia en el despoblado. Esto debido a que empezó a haber las primeras construcciones de viviendas. Impidiendo poder seguir jugando ahí. Esto fue el principio del fin de lo que un día fue “el despoblado de acá el profesor Panchito”.

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