Francisco J. Echazarreta¿Qué nombre le pusiste al niño?
le puse, como usted profesor.
y él... el se alegró
(Plática de el Profesor
con mi padre)... 1950

Los días tres de Diciembre de cada año, se festeja un Santo cuyo nombre es el de: San Francisco Javier y como la costumbre en los siglos pasados, era la de ponerle al niño, “el Santo que traía”. El 3 de Diciembre del año 1899 (S XIX) la señora Carolina Martínez Leal (Hermana de Don Margarito) trajo al mundo, a un niño, en una construcción que se encontraba por la Calle Real.


Su padre Don Cruz Montemayor González no se en quién se inspiró para procrear este ser, nacido con un “Don” de rimar las palabras, columpiarlas y girar en su eje, para caer justas y precisas, sobre el objeto o persona que se estuviera analizando.

Pero vayamos por partes...

Poseedor de un sentimiento especial. Transmite al lector sus emociones y vivencias.

Relatos como estos, se advierten como se las gastaba el profesor...

Fue un hombre que había estudiado medicina, sabía varios idiomas, lamentablemente vino a perder el tiempo aquí a Sabinas”... Donde se ve que el profesor está enojado con la actitud de aquella persona...

o esta otra:

Un indigente que por años vagaba por las calles de Sabinas... “El Chanate”... redacta su vida y el como por la ignorancia fue explotado toda su vida. “Hoy, es un bagazo humano

“... Dijeron que había muerto alcoholizado y por efectos del frío
¡MENTIRA!... Te mató la indiferencia humana

y agrega... hay muchas vidas parecidas a esta,... Aunque hipócrita se pretenda apechugar y encasillarse en criminal egoísmo, es preciso confesar que esos fracasos, son bofetadas que deberíamos sentir, mas que oír, todos quienes somos culpables: Las Autoridades, Los Maestros, Los Padres de Familia; que solo vemos el provecho para nosotros, sin atender las vidas que deberíamos encauzar, y que criminales, torpes e inhumanos dejamos abandonados a la mitad del arroyo”

Palabras fuertes las del maestro…o estas otras que creo que las he leído cien veces:

“Por las desgarraduras de la carpa del circo, un payaso llora cuando se maquillaba... su hijo agonizaba... murió al amanecer.”

“... yo vi el cuerpecito del muertito, vestía de blanco con las manitas cruzadas sobre el pecho... la función de los niños tenia que comenzar esa tarde... no podía entender “el cómo” un hombre tuviera que trabajar haciendo reír, llevando por dentro el corazón ahogado en llanto... el drama de la vida.

Debo de confesar que fui inscrito a la escuela Manuel a la edad de 5 años cumplidos, (1955) una tarde de un septiembre en el primer año que asistía y donde se iba de día y de tarde bueno, pues una tarde habían pasado apenas unos minutos cuando la maestra una hija del anterior director de la escuela el Profesor Casimiro Tijerina, me pidió que acompañara al director de la escuela, el profesor Panchito que estaba en la puerta... salimos de la Manuel y atravesamos toda la explanada con algo de sol. Recuerdo que solo llevaba la cabeza agachada, a tan corta edad no comprendía para lo que era requerido en la dirección. Mi pequeño corazón latía rápido. solo veía los zapatos del maestro avanzar, bien boleados y el pantalón de gabardina... se quedaron cristalizados en mente.

Entramos a la dirección. Esta se encontraba a la entrada de la Escuela Teresa R. De García, al lado izquierdo. Ahí espérame y me sentó en una silla, es mas me dijo siéntate junto a la ventana para que te de el aire. me dejó solo por largo tiempo, se olvidó de mi. solo contemplaba la majestuosa escuela de la Manuel al otro lado de la ventana y en medio una resolana que hacia relumbrar los colores rojizos de la cantera de la escuela...

Cuando voy al cementerio, no dejo de pasar por la tumba del profesor Montemayor me quedo un rato a contemplar su lapida, su epitafio, cada y que lo leo lo recuerdo, como tal. Amoroso de esta tierra... además le agradezco por tantos gratos momentos que ha logrado brindarme, con sus crónicas placenteras.

Una ocasión entre semana y estando ahí parado, una mujer de edad, se arrimo a lado y me dijo con voz baja...

Era su papá el profesor”

y sentí una gran emoción al oír esas palabras. Que mas hubiera querido, de tal ser tan amado y admirado en el pueblo.

Gustaba el maestro de rescatar historias. Siempre buscó en los archivos municipales. Al leer una larga lista de personas que vivieron al final del siglo XIX nos narra:

“He leído con suma atención la lista de los que en aquellos tiempos eran niños de escuela... a muchos los conocimos cuando éramos pequeños... reflexionando en ello, he sentido la natural tristeza que se imprime en el alma, el recuerdo de los lejanos tiempos pasados.

La Evolución Natural de la Especie Humana... Tan solo se resume en tres eventos.

Se Nace... Se Sufre... y... Se Muere.

Prof. Francisco J. Montemayor M.

Esta foto fue tomada en el interior del banco de Nuevo León el primero que se instalo aquí en Sabinas Hidalgo (1945) por la calle Porfirio Díaz junto al cine Baldazo, el día de la inauguración. Mi padre (la persona que aparece al extremo derecho) siempre conservo esta foto.las otras dos personas que aparecen junto al profesor Francisco J.Montemayor eran Directivos del banco en esa época.



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