Por lo regular estamos inmersos en lo negativo, clavados en los problemas de inseguridad, preocupados por la crisis económica o de valores y el terrorismo fiscal, que omitimos los comentarios de hechos agradables que también los hay.

Entre nosotros queda si coincidimos en un estacionamiento, centro comercial, evento social o deportivo con un joven exitoso que conociste o conviviste por alguna circunstancia desde su infancia, si es una satisfacción tan grande que hace inevitable el apretón de manos y el respectivo abrazo.

Desconozco si ya pasado de edad o atropellado por los años la sensibilidad se acentúe, de lo que si estoy seguro es que la semana anterior a esta, disfrute de varios extraordinarios momentos de alegría y si me lo permiten con mucho gusto les comento tres: tan diferentes, como importantes.

El domingo 13 de octubre al visitar el parque “Víctor Garza” de la Hacienda Larraldeña, de gratos recuerdos por las épicas batallas del rey de los deportes de hace algunos años y por la labor realizada por Don Enrique Garza Guajardo, Don Bernardo Gutiérrez Garza o el Profr. Gilberto Hernández Garza al frente de él, entre otros, me dio mucho gusto su trasformación después de años de abandono.

El comité encabezado por Sergio Guajardo González en coordinación con la directiva de la comunidad, presidida por Santos Muñoz han hecho un magnifico trabajo en lo material y deportivo, muy digno de reconocimiento público, una labor social como pocas.

¿Quien no se va alegrar con eso? O cuando te dan la noticia de que un gran amigo, compañero de aventuras periodísticas se recupera satisfactoriamente de una delicada cirugía a corazón abierto, me refiero a Don José Castellanos Maldonado, para los amigos: “Pepe”.

Si a lo anterior el mismo sábado 12 de octubre agregamos que el excelente amigo Profr. Otoniel Arrambide Villarreal me entrega su última obra, una biografía del Cronista de la Ciudad, primer presidente de la Asociación de Escritores de Sabinas Hidalgo, del Maestro Emérito y fino amigo: Profr. Santos Noé Rodríguez Garza, la felicidad rebasa los límites.

Su libro, que leí ese mismo día, no solo sacia el gusto por la lectura, pues además de conducirte a la reflexión, te coloca en un estado de admiración por su extensa gama de actividades desarrolladas y otras virtudes no reveladas por modestia, supongo yo.

Y que me perdone la indiscreción, porque entre todo lo mencionado, también es fruticultor y regala la mayoría del fruto de su trabajo a escuelas o centros de beneficencia, por ello me congratulo de ser tan afortunado en poseer amigos que llegan a la cúspide en la plenitud de la vida, reflejo claro del hogar donde se formaron, con una incuestionable calidad humana.

Felicidades gente buena de Sabinas Hidalgo, N.L.


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