El proyecto educativo como base de crecimiento al interior de las empresas del llamado grupo Monterrey estaba vigente. Ahora debía hacerse presente para la sociedad en general. Fue cuando don Eugenio Garza Sada, como profesionista y capitán de empresa, como promotor de la educación y la entrega al trabajo, al ahorro y esfuerzo, entendiendo el concepto de la empresa socialmente responsable; logró reunir a un grupo de empresarios y profesionistas destacados de Monterrey para formar una asociación civil que dirigiera el nacimiento del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.

Primero se creó una asociación civil registrada como Enseñanza e Investigación Superior, con la cual se pudo conjuntar esfuerzos y la participación de banqueros, profesionistas y empresarios de la localidad. Mediante una escritura protocolizada el 14 de julio de 1943, un grupo de prohombres como Bernardo Elosúa, Rómulo Garza, Eugenio y Roberto Garza Sada, Alejandro Guajardo, Jesús Llaguno, Joel Rocha, Andrés G. Sada, Hernán Sada Gómez, Roberto G. Sada, Ignacio Santos, Diego Sada, Jorge Rivero, los banqueros Rodolfo Barragán, Juan S. Farías, Antonio L. Rodríguez, el arquitecto Agustín Basave, los abogados José Benítez, Virgilio Garza y Roberto Guajardo Suárez, los comerciantes Andrés Chapa y Ricardo Quiroz y los médicos José G. Martínez y Miguel Vera, decidieron apostar por un proyecto educativo concreto y activo. Cada uno aportó 5 mil pesos para crear una escuela similar al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Una escuela de alta calidad académica de cuyas aulas egresaran ingenieros y técnicos competentes, así como personas capaces de aportar y adaptar las nuevas tecnologías existentes a través de una profesión. De ahí el nombre, un tecnológico que ofreciera además estudios superiores a quienes aspiraban a ingresar a la nueva institución.

Las clases comenzaron el 7 de septiembre de 1943 en una casona situada en la calle de Abasolo con el número 858. Como primero director quedó el ingeniero León Álvarez y Vez. Dos años después se adoptó como mascota al borrego y abrieron las carreras de ingeniería civil y agronomía. El incremento en el número de alumnos hizo necesaria la creación de un campus donde reunieran a las divisiones de estudios, programas y carreras disponibles. Avalos y Vez había nacido en Atlixco, Puebla en 1906. Se graduó como ingeniero mecánico y se formó en los Estados Unidos en el MIT. Llegó al Instituto Politécnico Nacional en donde se distinguió por el trabajo eficiente, la honradez y el compromiso con los ideales son los primeros valores que se manifiestan en esta nueva Institución educativa. Los miembros de la EISAC se apoyaron en la entonces mejor escuela de ingeniería en el país, la ESIME del Instituto Politécnico Nacional. El ingeniero León Avalos Vez, contrató y constituyó la planta magisterial, promovió el ITESM y dio los primeros pasos firmes y edificó los cimientos. Después pasó a la Coparmex y fundó el Instituto de Administración Científica de las Empresas.

El consejo de EISAC anunció en marzo de 1945 el proyecto de lo que hoy es el campus Monterrey. A quien le tocó organizar el proyecto fue al segundo director, el Lic. Roberto Guajardo Suárez quien tomó la dirección en 1946. Se le recuerda por su entusiasmo y la camaradería con el estudiantado, hizo crecer a la Institución y promovió el ingreso de alumnos de todo el territorio nacional. La idea de don Eugenio Garza Sada como presidente del EISAC se hacía efectiva: convertir a Monterrey en un centro de capacitación para técnicos, profesionistas e ingenieros de excelencia en el país y en consecuencia buscó ayuda para crear un sistema de becas para atraer a lo mejor del alumnado de todos los estados del país y de algunas naciones iberoamericanas.

En 1951 se afiliaron a la SACS con la intención de atraer alumnos procedentes de los Estados Unidos. En 1954 contrataron a Jorge González Camarena para realizar el bajorrelieve simbólico del frontispicio de la rectoría del campus. Entre 1951 y 1958 el ingeniero Víctor Bravo Ahuja se hizo cargo de la rectoría, luego el ingeniero Fernando García Roel quien estuvo al frente de 1960 a 1985 y Rafael Rangel Sostman de 1985-2011.

Otro profesor del Politécnico, el ingeniero Víctor Bravo Ahuja, llegó al Tec para dedicarse a la docencia y al trabajo administrativo, proponiendo que el profesorado tuviese grados de maestrías y doctorados. Por su afamada trayectoria el Lic. Adolfo López Mateos pidió al ingeniero Bravo Ahuja ocupar la subsecretaria de educación técnica en su gobierno de la república. Para suceder al Ing. Bravo Ahuja, los candidatos a la rectoría eran el Ing. Fernando García Roel, entonces director escolar y el Lic. Emilio Guzmán Lozano, director de la escuela de contabilidad, economía y administración. La muerte del Lic. Emilio Guzmán Lozano con tan solo 41 años de edad, abrió el camino para que el EISAC, nombrara a Fernando García Roel como rector del ITESM. García Roel promovió la educación en todos los órdenes y la apertura de los campus en las principales ciudades del país, contando con el apoyo de los hombres de negocios de esas localidades. En 1973 con la muerte de don Eugenio Garza Sada, tomó la presidencia del Consejo de EISAC su hijo don Eugenio Garza Lagüera, quien fue el respaldo, impulso y líder de la expansión otros campus para crear el sistema Tecnológico. A la muerte de don Eugenio, el empresario Lorenzo Zambrano Treviño quedó al frente de la presidencia del consejo de la EISAC.

Fernando García Roel fue sustituido por Rafael Rangel Sostman, quien consolidó la presencia del ITESM y le ha dado un repunte quizá no previsto por sus fundadores. Creó un sistema global con asociaciones, con las principales universidades del mundo y llevó a la institución educativa a alturas insospechadas. Hoy en día, el Ingeniero Salvador Alva Gómez es el rector del Sistema ITESM apoyado por la presidencia de la EISAC en el ingeniero José Antonio Fernández Carvajal.

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina



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