Como ya hemos platicado, el guión de la película de “Los hermanos del Hierro” pertenece a Ricardo Garibay nacido en Tulancingo, Hidalgo en 1923 y fallecido en Cuernavaca, Morelos en 1999. Su cercanía con el norte de Tamaulipas se debe a su matrimonio en 1948 con una joven oriunda de Reynosa. Por cosas de la vida debió vivir en la casa de sus suegros en 1950. Y en la cercanía de ellos comenzó a platicar y escuchar las historias del desierto norestense, cuando sus suegros Napoleón Velasco Garza y Luz Hernández le contaron historias y relatos de la frontera.

Como buen escritor y narrador, se sintió atraído en la historia de los pistoleros que se formaban desde su niñez para cumplir con los deseos de venganza de sus padres. Entonces unió dos historias en una: supo la historia de unos hermanos de Matamoros, Tamaulipas de apellido del Fierro, dedicados desde niños a ser pistoleros cuando les mataron a su padre y otra ocurrida en el puerto de Veracruz, respecto a una costeña quien al enviudar comenzó a preparar a sus dos hijos para cobrar la afrenta. Contrató gatilleros para preparar a los niños a cumplir con la ansiada venganza. Napoleón le advirtió una vez: “En el norte hay una raza con su camposanto que es de ellos. Todos han muerto matados a balazos, luego de matar a gentísimas que no acabas de contarlas. Y de esa raza salen canelos y alborotados y otros salen cetrinos, oscuros ellos”. Por eso fue a Reynosa y a Veracruz a buscar las dos leyendas. Existe la posibilidad de que también estuviera en Los Aldamas, Nuevo León y en Mier, Tamaulipas recuperando historias para construir la trama.

Ya con relatos, anécdotas y personajes comenzó a escribir una historia, llevándole a 18 años para hacer el guión, 21 para llevarla al cine y 27 para hacerlo novela. Una trama realizada a base del “enredo furioso, hecho a destazos, con rencor a su materia rica y elemental” (sic). La novela se llama Par de Ases y trata la historia de los hermanos del Hierro; uno llamado Reynaldo y el otro Valente los cuales se hacen pistoleros para vengar la muerte de su padre forzados por la madre. La venganza para salvar el honor y la integridad, son la única opción que tienen después de ver morir al padre. Cuenta Carlos Nuño de la Sociedad de Historia de Reynosa que a Garibay no le gustó como quedó la película, pero se asombró por el éxito que tuvo. Para Ricardo Garibay, la gente de la frontera y especialmente de Reynosa es de “largos silencios, rica por dentro, pobre por fuera, echado para adelante, francote, bárbaro, el que no tiene para donde esconderse y su mejor defensa y escudo es el nombre y la fama”.

Es muy interesante conocer nuestra historia a través de películas, como la Vida azarosa de caballo blanco con Pedro Infante y los hermanos del Hierro con Antonio Aguilar y Julio Alemán. Ojalá tengan oportunidad de verlas.

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina 



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