Casi en los límites con Chihuahua, está la población más grande de Sierra Mojada. Un pueblo trabajador, continuamente trasforma su entorno y busca las riquezas de la madre Tierra. Llamado Hércules, nombre de origen griego cuyo significado literal es “gloria de Hera”. La diosa Hera fue la esposa de Zeus. Este tuvo un niño con una mujer mortal llamada Alcmena al que llamaron Alceo. Alcmena estaba casada con Anfitrión a quien no le importaba mucho que su esposa lo engañara con Zeus. Desde entonces, anfitrión tiene que ver más con la hospitalidad. Ciertamente hubo una relación tortuoso entre ambas parejas, en especial por Hera quien odiaba con todo su ser al niño. En consecuencia, evitó su nacimiento cerrando las piernas de Alcmena con un nudo. Ya nacido mandó a dos serpientes para herirlo. Una vez Zeus engañó a Hera y le dio a cuidar al niño; al darse cuenta de que era Alceo, quiso dañarlo y el niño le mordió el pecho, derramando la leche materna y surgiendo la Vía Láctea. El dios Apolo le cambió el nombre de Alceo por Heracles para rendirle un homenaje a Hera. Cosa tan paradójica y contraria si consideramos todo lo que la diosa trató por perjudicar a Heracles. Casado con Mégara a quien mató junto con sus hijos. Arrepentido cumplió con los famosos diez trabajos, que en realidad fueron doce. Fue rey de Tirinto, murió el 12 de octubre de 1226 a.C. Para los romanos Heracles se convirtió en Hércules, el símbolo de la virilidad, fortaleza y valentía.

La historia de Hércules, Coahuila está muy ligada a una serie de acontecimientos que dan origen al establecimiento de esta comunidad minera. Desde lugar de tránsito de los grupos nómadas que pasaron rumbo a Mesoamérica, hasta quienes buscaron en el norte de la Nueva España, minas y sitios en donde el oro, la plata y las piedras preciosas prevalecían a flor de tierra; de gambusinos que buscaron el enriquecimiento y engrandecimiento de todos los que participaban en los procesos de conquista, pacificación y colonización. Hablar de la historia de la minería, nos remite hasta la fundación de Zacatecas y Durango. Se considera a la ciudad de Zacatecas como la madre del Norte, pues a partir de 1546 fue posible poblar y colonizar todo el septentrión novohispano. Los conquistadores y pobladores debían justificar las empresas de pacificación y conquista a partir de los lugares descubiertos, generando riqueza para la corona de España. En 1552 Ginés Vázquez de Mercado salió de la Nueva Galicia al frente de una expedición en busca del mítico cerro de plata que prometía ser la mina más rica de toda la Nueva España. Cuando llegaron al valle de Guadiana, sufrieron una gran decepción pues el cerro era una montaña con metales ferrosos al que llamaron precisamente del Mercado. Al poco tiempo establecieron la provincia de la Nueva Vizcaya conformada con los actuales territorios de Durango, Chihuahua, Nuevo México, la parte sur de Coahuila, la zona norte de Zacatecas y una porción de Nuevo León. Entonces se establecieron minerales en San Gregorio de Mazapil, San Gregorio en la sierra de Picachos y la Trinidad-Almadén en lo que actualmente es Monclova.

La actividad minera surgió en el México independiente hasta 1828 cuando dejaron de traer fierro de España, el cual se usaba como lastre en los navíos que llegaban de la península ibérica para cargar oro. Durante el porfiriato se dieron cuenta de la riqueza de los llamados metales para uso industrial y fue cuando se dimensionó la importancia de sitios en donde hubiera yacimientos útiles para la producción del acero. Entonces Monterrey se convirtió en la capital acerera de México al contar con tres empresas como la Fundidora y Afinadora de Monterrey de 1890, la fundidora de la Asarco de 1892 y la fundidora de Fierro y Acero de Monterrey en 1900, que luego pasó a ser dirigida por Adolfo Prieto en 1907 hasta 1945 y luego por Carlos Prieto entre 1945 y 1977, quienes promovieron la búsqueda de nuevos yacimientos de fierro. Y los encontraron en un lugar reconocido por su riqueza minera: desde mediados del siglo XX había gente buscando metales en el Bolsón de Mapimí. En 1951, mi papá con tan solo once años acompañó a su abuela Dominga Flores de Chávez a buscar a un tío llamado Juan Chávez Flores, que trabajaba en el mineral desde tiempo atrás. Estaban haciendo perforaciones y vio a unas cuatro personas que vivían en la región: un norteamericano, su esposa, otro minero y mi tío abuelo. Esa ocasión mis familiares salieron de la hacienda de la Mora correspondiente a Camargo, Chihuahua. El mineral de Hércules inició en 1960 cuando la Compañía Minera del Norte estableció un centro de extracción de fierro para proveer la materia prima a fundidoras como las de Monclova y Monterrey. Luego en 1994, la empresa Altos Hornos de México fue adquirida por inversionistas que dieron origen al Grupo Acerero del Norte.

Hércules es el enlace de Coahuila con Chihuahua, entre Cuatro Ciénegas, Ocampo, Sierra Mojada y Camargo. Pueblos cuya finalidad de era la detener los ataques de los llamados indios bárbaros a las regiones de Coahuila como de Chihuahua. Gracias a los mantos acuíferos, pronto el valle de Cuatro Ciénegas alcanzó notoriedad en la agricultura y la ganadería. Por éstos lugares pasaron los jefes insurgentes en el verano de 1811 cuando eran trasladados a la ciudad de Chihuahua en donde fueron sentenciados y luego ejecutados. También a la gente de Cuatro Ciénegas se le ocurrió establecer una línea de comunicación y traslado de mercancías en camellos. Pero las distancias, el clima y las continuas incursiones de los considerados nómadas, cazadores y recolectores se los impidió. El desierto situado en pleno Bolsón de Mapimí no dio riquezas como las encontradas en Sierra Mojada por Néstor Arreola en 1879. Fue cuando los tres estados pusieron sus ojos en ésta región en donde pensaron había metales preciosos. Y si los hubo, pronto la bonanza minera terminó.

Con el establecimiento de las fundidoras en Monterrey a fines del siglo XIX y con Altos Hornos de México en 1944 por Harold Pape en Monclova, esta región quedó comunicada por el ferrocarril. Zona de ranchos y estancias ganaderas alimentadas con lagunas como la llamada de la Leche, del Guaje, del Coyote y del Rey. En una de ellas, el general Rodolfo Fierro se quedó atascado cuando quiso atravesarla con su caballo y pesada carga. A mediados del siglo XX recibió gambusinos que necesitan otro tipo de metales, tan valiosos como el oro y la plata. Y encontraron fierro. Ya tenían asegurado el suministro de carbón natural y las acereras de Monterrey y Monclova necesitaban materia prima para producir el acero. Así llegó la Minera del Norte en 1960 y alrededor de ella surgió un pueblo, tan próspero y gentil que ahora suma los 7 mil habitantes. Todos ellos dependen directamente o indirectamente de la mina. Aunque están más cerca de Camargo, Chihuahua, dependen políticamente y laboralmente de Sierra Mojada y de Monclova. De aquí mandan apoyos tan diversos como necesarios y han creado un cordón umbilical que hacen posible la existencia del lugar. Gracias a Altos Hornos de México y al Grupo Acerero del Norte, ésta comunidad sobresale en medio de la nada y es testigo de las empresas del siglo XX que aun enarbolan el concepto de la responsabilidad de la empresa. Así lo han entendido Alonso Ancira Elizondo y su señora esposa Susana Jiménez de Ancira.

Gracias a ellos, Hércules cuenta con los elementos necesarios para alcanzar su desarrollo social en los ámbitos educativos, de salud, de cultura, asistencia y promoción social. Una comunidad que nos recuerda las utopías buscadas por los religiosos y pobladores de la colonia. Finalmente la encontraron y yo soy testigo de cómo crecimiento y desarrollo se conjuntan en una industria de extracción. Y Alonso Ancira Elizondo tiene sus raíces en Sabinas Hidalgo. Ya lo dice el refrán: “para gente fina, la de Sabinas”.

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina



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