Dicen que una tumba es la historia escrita de los que ya se fueron. Y efectivamente un sepulcro bien nos puede enseñar arte, simbología, demografía, biografía, genealogía, arqueología, arquitectura y uso de materiales a la vez. Pero también una tumba nos enseña y nos invita a leer. Carlos Fuentes en su novela Gringo Viejo nos habla de la disyuntiva de un Gringo Viejo que vino a México a morir: “morir o escribir, amar o morir”. Para muchos, ésta obra de Fuentes se inspiró en la vida de Ambroce Bierce nacido un día 24 de junio de 1842 en Horse Cave Creek, en el condado de Meigs, Ohio, perteneciente a la región de los Grandes Lagos del medio oeste de los Estados Unidos. Creció en el condado de Kosciusko, Indiana para luego ingresar en 1859 a la escuela militar de Kentucky. Dos años después, Bierce se alistó en el noveno regimiento de voluntarios de infantería de Indiana. Al concluir la guerra civil en 1865, se dedicó a ejercer el periodismo en San Francisco y luego a las letras en donde pronto ganó fama de escritor.

Autor de “El Diccionario del Diablo”, “El Monje y la Hija del Verdugo”, “La Mirada Cínica”, “Cuentos de Soldados y Civiles”, “Fábulas Fantásticas” y “El Reino de lo Irreal”, entre otras más. Conocido por su afección al asma, su carácter rebelde, pendenciero, al sarcasmo y al humor negro, dado a la sátira, la ironía, la violencia y una constante búsqueda de la muerte, el dolor y la desesperanza. Se supone que Bierce buscó una entrevista con Pancho Villa para documentar su lucha en la revolución mexicana; pero Villa no aceptó al sospechar de sus intenciones y finalmente las tropas lo tomaron prisionero para luego fusilarlo. De acuerdo a fuentes históricas Bierce cayó en el sitio de Ojinaga y a fuentes orales nos dicen ocurrió en Sierra Mojada, Coahuila.

Bierce escribió una carta el 1 de octubre de 1913 a un familiar en Washington en donde anunciaba su propósito: “Adiós. Si oyes que he sido colocado contra un muro de piedra mexicano y me han fusilado hasta convertirme en harapos, por favor, entiende que yo pienso que esa es una manera muy buena de salir de esta vida. Supera a la ancianidad, a la enfermedad, o a la caída por las escaleras de la bodega. Ser un gringo en México. ¡Ah, eso sí es eutanasia!”. En octubre de 1913 salió de Washington para recorrer sus antiguos campos de batalla de la guerra civil. Llegó en diciembre de 1913 a El Paso, Texas para luego perderse en las soledades del desierto de Chihuahua o del Bolsón de Mapimí. Probablemente ya presentía su final y por eso acudió a México a enfrentar su último destino.

Para Ernest Hemingway toda historia verdadera termina con la muerte y Ambrose Bierce fue un Gringo Viejo, con 71 años de vida que vino a morir a México. Y esa odisea dio origen a una de las historias más famosas en la literatura contemporánea. Para el escritor de ficción y terror Howard Phillips Lovecraft, quien trata la desaparición de Bierce en la novela El que acecha en el umbral (1945): “Ambrose Bierce, y aquí llegamos a algo de naturaleza siniestra (pues Bierce se interesaba en asuntos extraterrenos), desapareció en México. Se dijo que había muerto luchando contra Villa, pero en la época de su desaparición debía de tener más de setenta años y era prácticamente un inválido. Jamás se volvió a saber de él. Esto ocurrió en mil novecientos trece”.

En el panteón de Sierra Mojada hay una tumba en donde supuestamente están los restos del periodista Ambrosse Bierce, el personaje central que da vida a la novela de Carlos Fuentes: “Gringo Viejo”. Éste cementerio fue establecido en 1880 y de acuerdo a la tradición popular, aquí yacen los restos del escritor y periodista Ambrosse Bierce, quien fue fusilado por las tropas del general revolucionario Pascual Orozco. Carlos Fuentes se inspiró en su vida para escribir la célebre novela "Gringo Viejo", la cual trata de un escritor que vino a México primero a entrevistarse con Francisco Villa y también a morir. La historia oficial ubica la muerte de Bierce en el sitio de Ojinaga en enero de 1914. Pero la gente de Sierra Mojada sostiene que en el cementerio del pueblo, fueron enterrados los restos mortales del “Gringo” quien fue fusilado por considerársele un espía. Los más grandes del pueblo afirman que primero fue obligado a cavar su propia tumba, luego le concedieron su último deseo, a lo que el escritor pidió fumar un cigarro. Después de esto, lo fusilaron para caer en su tumba, la última morada buscada bajo el cielo del desierto.

La historia se llevó al cine y el personaje de Bierce es interpretado por Gregory Peck y hasta un episodio de la Dimensión Desconocida también abordó su desaparición. Gracias a un documento de la época, se consigna la muerte de un “Gringo Viejo” en éste panteón en el año de 1914. La tradición oral de Sierra Mojada, investigada y documentada por el sacerdote Jaime Lienert (q.e.p.d.), atestigua que Bierce fue fusilado en el cementerio del pueblo. Ahí en su tumba se encuentra una placa: "Testigos muy confiables suponen que aquí yacen los restos de Ambrosse Gwinnett Bierce 1842-1914, famoso escritor y periodista americano, que por sospecha de ser espía fue fusilado y sepultado en este lugar".

Bierce llegó a México a morir, en cierta forma atraído por la fama del general Pancho Villa, a quien nunca pudo entrevistar y los villistas creyeron que se trataba de un espía, por lo que las tropas del general Pascual Orozco lo tomaron prisionero y lo fusilaron. Hubo otro periodista norteamericano llamado John Reed, quien documentó varias de las batallas del Centauro del Norte. De la última etapa en la vida de Bierce, solo sabemos lo que leímos en la novela Gringo Viejo de Carlos Fuentes y en la malograda película en donde actúan Gregory Peck y Jane Fonda a quien interpreta como Harriet Winslow.

Conocido como “El amargo Bierce”, tuvo 12 hermanos. Con su esposa tres hijos, dos de los cuales murieron, uno por su afición al alcohol y otro en una pelea. Solo quedó una hija. La esposa se había divorciado de él tiempo atrás debido a problemas de un engaño. Se sabe que una hermana suya se fue de misionera a África y allá fue devorada por caníbales. Ambrose G. Bierce se caracterizó por un espíritu aventurero y propenso a nuevas experiencias. Por ejemplo, presumía de tener amoríos con una mujer de más de 70 años siendo él apenas un adolescente. Bierce fue protagonista de una historia confusa y extraña, tan cuidadoso de un final inesperado para que nadie pueda decir la última palabra sobre su vida. Por su existencia tan controvertida, bien se pueden aplicar las palabras bíblicas “No borraré su nombre del libro de la vida” (Ap. 3, 5).

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina



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