Propiamente se pueden identificar tres periodos de conformación industrial en Monterrey: el primero generado con el establecimiento de la fábrica de hilados y tejidos de la Fama en 1854. El segundo favorecido con la exención de impuestos promovida por Bernardo Reyes en 1889 y el tercero ocurrido en la década de 1940, cuando los empresarios regiomontanos hicieron frente a los problemas relacionados con la segunda Guerra Mundial. Para algunos, el origen del capital regiomontano tiene que ver con el dinero y los bienes incautados a los insurgentes en Acatita de Baján. La clase empresarial regiomontana hizo su capital en el comercio, la arriería y la minería. Luego aprovecharon la coyuntura de la guerra civil norteamericana quedándose con el algodón de las plantaciones sureñas a cambio de armas, alimentos y otros pertrechos de guerra. Pero también los primeros empresarios se valieron del poder político, militar y hasta religioso. Fueron cercanos a los gobiernos de Manuel María de Llano y Santiago Vidaurri; invirtieron, acumularon sus ganancias y posibilitaron las inversiones de otros en proyectos comunes.

En la primera generación de industriales encontramos a Valentín Rivero, Gregorio Zambrano quien fue alcalde de Monterrey. Francisco Sada fue abogado y Antonio Muguerza fue tesorero en el gobierno de Vidaurri. A ese grupo se sumaron otros como Patricio Milmo, Evaristo Madero, los hermanos González Treviño y José Calderón. Casi todos ellos emparentaron y crearon vínculos estrechos en las relaciones familiares. Un actor fundamental en la formación de la clase empresarial regiomontana fue Antonio Trinidad Muguerza de los Santos Coy, originario de Reynosa, hijo de Andrés Muguerza y Ana Gertrudis de los Santos Coy. El se casó en 1832 en Cadereyta con María del Refugio Crespo Sada, hija de Antonio Crespo, un militar cubano llegado al Nuevo Reino de León al servicio de Joaquín de Arredondo en 1814. Al año siguiente se casó con Josefa Sada Gómez, hermana a su vez de Francisco Sada, hijos de Matías Sada y Guadalupe Gómez, pertenecientes a núcleos familiares de Manuel Sada, un militar destacado, político, administrador y funcionario de la diócesis. Un hermano Fermín de Sada fue canónigo de la catedral de Monterrey y secretario de la diócesis, quienes mantenían su centro operacional en Cadereyta.

Los Muguerza Crespo ampliaron la red familiar: Francisca Muguerza casada con José Calderón, María del Carmen con Francisco Sada Gómez, Mercedes con el médico Amado Fernández García, Dolores con Miguel Martínez Cárdenas, uno de los fundadores de la fábrica de la Leona Textil, Manuela con Antonio Gausto, Guadalupe con Ramón García Chavarri quien fue el secretario de gobierno con Bernardo Reyes. Hubo un hijo llamado José Muguerza quien se casó con Adelaida Lafón Gajá, hija de Ramón Lafón, de origen francés, militar, político, gerente de El Porvenir en el Cercado, cuya familia política estaba emparentada con otro ilustre empresario de origen español, Valentín Rivero Gajá. Ramón Lafón fue uno de los fundadores del Casino de Monterrey.

José Antonio Muguerza Crespo nació en Monterrey el 7 de diciembre de 1858. Hijo de Antonio Muguerza y Refugio Crespo Sada. Su padre murió en 1863 cuando Antonio apenas contaba con cuatro años de edad. La educación del único hijo varón estuvo muy apegada al seno familiar, contando con la protección de sus hermanos políticos y del profesor José Valdés. A los 14 años comenzó a trabajar en un negocio de su primo Bernardino Muguerza en Matamoros. Diez años después regresó a Monterrey para trabajar en la firma comercial que tenía su cuñado José Calderón. Sin importar las relaciones familiares y su situación económica, lo mismo fue cargador, vendedor y promotor. Dedicado y trabajador, logró reunir un capital propio; para casarse a los 28 años con Adelaida Lafón, teniendo por hijos a Mercedes, Adelaida, María Rosalía, Carmen, Esperanza, Antonio, José y Fernando. Ellos a su vez emparentaron con los Elosúa, los Valdés y los Ferrara.

Antonio Muguerza junto con sus cuñados Francisco Sada y José Calderón y un sobrino político de nombre Isaac Garza, planearon formar una sociedad anónima en 1889. Trajeron al maestro cervecero de origen norteamericano Joseph M. Shnaider con el propósito de abrir una compañía a la que llamaron Cervecería Cuauhtémoc en 1890. Primero en el comercio, luego como empresario, Muguerza fue pionero en la industria de trasporte de tracción animal en Monterrey, participó como fundador y consejero del Banco Mercantil de Monterrey, en la Vidriera Monterrey, construcciones y materiales La Victoria, el hotel Colonial e Industrial Financiera mercantil, en la fundidora de Monterrey y lo que actualmente es CEMEX. Pero tal vez el negocio o proyecto más significativo, es cuando junto con su familia deciden entrar a los servicios de salud a través de una sociedad anónima llamada Hospitales Modernos. El hospital se construyó en un parque que tenía en la naciente colonia Obispado y el 19 de marzo de 1933 se colocó la primera piedra, para hacer la apertura formal el 16 de julio de 1934.

La mayor de sus hijas enfermó, para lo cual fue llevada al único hospital privado que había en Monterrey llamado El Salvador. Como el nosocomio no tenía elevador, Muguerza debió cargar a su hija para llevarla a su habitación. Entonces decidió fundar un hospital con mejores instalaciones. En 1952 el hospital cambió al nombre de Hospital Muguerza; invitaron a las hermanas del Verbo Encarnado quienes estaban desde 1931 en el hospital El Salvador apoyado por un patronato promovido por los Caballeros de Colón. El hospital fue pionero en muchos rubros de salud y de una escuela de enfermería. Antonio Muguerza murió en Monterrey el 14 de marzo de 1939.

En la primavera de 2001 el grupo Muguerza hizo una alianza estratégica con Sistemas de Salud Christus perteneciente a la congregación de las hermanas del Verbo Encarnado. Así nació Christus Muguerza, el más grande sistema de salud del noreste de México. Como buen empresario nuevoleonés, empezó en negocios de la familia. Antonio Muguerza es un buen ejemplo de lo que se puede lograr con tesón, trabajo y determinación. Se le reconoce más por haber fundado el hospital Muguerza, que por su intervención en todas las grandes compañías de Monterrey directivo en el Casino de Monterrey al cual remodeló durante su gestión al frente de la mesa directiva. Fue un empresario que tenía por fundamento los valores de honestidad y entrega a los demás como soporte de vida. Pero más que un capitán de empresa, uno de los filántropos más importantes de Monterrey. José A. Muguerza es un ejemplo de lo que puede llegar a ser un hombre cuando busca, por sobre todas las cosas el bien común. Parafraseando a Alfonso Reyes, un héroe en mangas de camisa. Un ser humano que nos deja un compromiso moral muy grande y su legado continúa vivo para las siguientes generaciones.

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina



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