El 19 de septiembre del 2011, mientras hacíamos un reconocimiento público a la UANL y a su señor rector por el apoyo y la solidaridad mostrada a las asociaciones tanto de cronistas como de historiadores de Nuevo León, recibí una llamada que me dejó mudo y preocupado. Un empleado de la secretaría de administración del gobierno municipal de Santa Catarina me comunicaba que causaba baja y a la brevedad presentarme con él para ver lo del reajuste. Tres días después acudí a las oficinas y en efecto, el responsable de recursos humanos me hizo saber que ya no recibiría mis quincenas debido a problemas financieros. El trámite se hizo y dos meses después de tantas trabas recibí una compensación económica por trabajar desde octubre del 2007 hasta septiembre del 2011.

Cuando me nombraron cronista de Santa Catarina en 1987, el entonces alcalde Mario Salazar designó un salario para mí. Luego Tere García de Sepúlveda en 1989 también lo respetó. Para los dos, el cronista debía recibir un pago por la labor que se realiza a favor de la memoria histórica y la identidad cultural de nuestros pueblos. Era el único municipio que tácitamente le daba reconocimiento jurídico, administrativo y político al cronista. Obviamente por el pago correspondiente salieron muchos francotiradores que vieron posibilidades para quedarse con el cargo. Y lo lograron en enero de 1992 cuando nombraron a un consejo de la crónica encabezado por un cronista. Quedó Jesús Cortés de 1992 al 2001 cuando falleció. Siguió Hidelbrando Garza Sepúlveda hasta que también falleció en el 2004. La administración de Irma Adriana Garza Villarreal le dio el cargo a Francisco Sepúlveda García, quien a su vez fue removido en la primavera del 2007. Entonces el cabildo de Santa Catarina encabezado por Dionisio Herrera Duque me nombró otra vez cronista. Como me tenía trabajo comencé a visitar escuelas con él hasta que una ocasión le dijo a Mario Herrera: ¿le estamos pagando a Toño? Y me metieron a la nómina. Poco, pero al fin de cuentas un sueldo seguro que me permitía trabajar y de nueva cuenta servir a mi municipio.

Para ello debí renunciar a mis preferencias partidistas. Creo que un cronista debe estar al margen de los vaivenes administrativos ocurrentes cada tres y seis años en los tres niveles de gobierno. De 19 libros publicados ahora tengo 43, de los cuales 19 tratan sobre la historia de Santa Catarina. De 50 conferencias ahora llevo 400, cerca de 800 artículos publicados, de los cuales la mitad están aquí en Sabinas Hidalgo.net. Entre el 2007 y el 2012 he tenido espacios en Radio UdeM, Radio Nuevo León, Radio UANL y Frecuencia Tec. Recorrí Texas, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Santa Catarina. Di conferencias en 20 estados de la república. Quedé como secretario de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística, presidente de la Asociación Estatal de Cronistas Municipales de Nuevo León y del Consejo Promotor del Arte y la Cultura de Santa Catarina. Para recuperar un poco el dinero que dejé de percibir dando clases, conseguí ser docente en el Seminario de Monterrey y en la Universidad Pedagógica Nacional.

En éste tiempo recibí seis medallas, dos becas y siete premios. Aunque una vez un veterinario metido a la promoción cultural me amenazó pues pensaban quitarme el salario. Para el anterior alcalde de Santa Catarina el sueldo de un cronista no se justifica. Hacía tareas lo que cultura, educación, prensa, relaciones públicas, internaciones, archivo, bibliotecas y desarrollo urbano corresponden. Sin oficina, vehículo, secretaria y demás apoyos que otros si reciben. Una vez un colega de la Fama me criticó: “si pues haces todo eso porque no vas a trabajar”. Recuerdo que a veces salía como a las 11 de la noche de una estación de radio. O cuando fui a Lubbock, Texas a dar una conferencia sobre la propiedad de tierras y de aguas en Santa Catarina, o cuando estuve en la Biblioteca Nacional del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM gritando goyas como buen universitario. O cuando estuve en las escuelas de arquitectura y de geografía dando charlas a los jóvenes alumnos de la UNAM y también gritando goyas por México y por Santa Catarina. Es cuando un arquitecto se me acerca y me dice que en efecto, solo a Goyas se puede cambiar éste país.

Escribo esto porque hoy lunes 11 de marzo del 2013, recibí la notificación de que ya no soy cronista de Santa Catarina. El sueldo se me quitó por andar rescatando casas antiguas, una de ellas en la Fama construida en 1888, porque supuestamente manipulaba al señor Jesús Esparza para que atacara a la administración de Navarro y porque en mis conferencias y programas de radio atacaba a mi alcalde. No hubo poder humano que los hiciera cambiar, por mis errores y valentías debía quedar fuera del presupuesto. Y desde hace 19 meses que no lo recibo. A principios de noviembre me llamaron de la administración municipal que preside Víctor Pérez Díaz. No se logró el contrato debido a cosas administrativas que ellos no querían cumplir y que yo no estaba dispuesto a padecer. Primero porque soy de Santa Catarina, segundo porque vivo en Santa Catarina, tercero porque yo soy quien más se preocupa en arreglar lo que otros descomponen. Pongo a Carlos Abrego de testigo para ver si en estos casi 430 trabajos publicados en Sabinas Hidalgo.net he atacado o dirigido sin fundamento alguna calumnia o ataque a alguien.

Siempre he creído que la vocación del cronista es similar a la de los profetas; tiene que ver con la doble función de anunciar y de anunciar. Somos emisarios de la historia, de la crónica y de la grandeza oculta o dañada de nuestros pueblos. A veces debemos decir cosas, evitando dañar la integridad de terceros. Si yo hablo mal de Santa Catarina como todos los hacen, entonces yo también me convierto en ave de mal agüero y eso no lo puedo hacer. Como tampoco acepto que por ser un cronista asalariado, deba ser considerado como burócrata. Ahora me toca ser cronista pero sin nivel alguno de por medio.

Ahora que viene la votación de una nueva ley orgánica para los municipios de Nuevo León, se reconoce la figura política del cronista. Nos dan más tareas, más responsabilidades pero no nos darán un sueldo. Bueno, hay compañeros cronistas que ya tienen asegurada una pensión para sobrevivir. El problema es que yo no la tengo y lo único que tenía era ser cronista de Santa Catarina y el día de hoy me lo quitaron. Se respeta la decisión de ellos pero no la acepto. Ahora seré cronista sin reconocimiento oficial y trataré de que mi gente ahora me reconozca al margen de todo poder temporal (pues ellos solo se quedan tres años) como cronista de Santa Catarina.

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina



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