Dr. Antonio Guerrero Aguilar
La cultura se va formando y se transforma en base a la continua experiencia histórica y vital de los pueblos y se trasmite a través de un proceso de tradición generacional. El ser humano nace y se desarrolla en el seno de una determinada sociedad, condicionado y enriquecido por una cultura particular. Este la recibe, la modifica creativamente y la sigue trasmitiendo.

Dr. Antonio Guerrero AguilarLa cultura se va formando y se transforma en base a la continua experiencia histórica y vital de los pueblos y se trasmite a través de un proceso de tradición generacional. El ser humano nace y se desarrolla en el seno de una determinada sociedad, condicionado y enriquecido por una cultura particular. Este la recibe, la modifica creativamente y la sigue trasmitiendo.

La cultura es una realidad histórica y social. Siempre cambiante de acuerdo a los nuevos desarrollos que se presentan, al recíproco encuentro e interpretación de los símbolos que nos identifican como personas y como miembros de un grupo social.

Originalmente la cultura era de tipo oral. Era trasmitida de padres a hijos, fijaba en la memoria de todos una serie de hechos, recetas y enseñanzas morales: proverbios, cuentos, leyendas, canciones, recetas para curar ésta o aquella enfermedad, para preparar comidas entre otras cosas y con ello nutrían a su vez la cultura popular y la religión.

Como se advierte, la cultura indica el mundo particular de un pueblo. De cómo los seres humanos realizan y cultivan su relación con la naturaleza, entre sí mismos y con Dios. De modo que puedan llegar a un nivel verdadero y plenamente humano. Por eso se dice que la cultura es el estilo de vida común que caracteriza a los diversos pueblos.

En ese sentido, la cultura abarca la totalidad de la vida de un pueblo. Es el conjunto de valores que lo animan y de desvalores que lo debilitan y que al ser participados en común con sus miembros, los reúne sobre la base de una misma “conciencia colectiva” que se expresan y configuran en costumbres, modos de comunicarse, en sus instituciones y en las estructuras de convivencia social.

En la cultura, los seres humanos encuentran respuestas a las preguntas básicas y definitivas que lo acosan, sea que les proporciona una orientación positiva hacia las cosas o por el contrario en actitudes negativas.

Para el pedagogo mexicano, Pablo Latapí, lo que nos importa ponderar a los mexicanos de hoy, es la imagen de México como nación, pues ésta imagen es el fruto de las experiencias de quienes integran ésta gran nación y de sus conocimientos históricos y reflexiones sociopolíticas. Esas posiciones sociopolíticas se diseñan en función de coyunturas para definir que es la nación.

Hablamos de niveles de cultura: regional, nacional e internacional. Como se advierte, la cultura es el espejo donde los hombres y las mujeres de ven. En ella representamos nuestra cosmovisión de las cosas y entendemos nuestro papel en el universo. Gracias a la cultura, vamos generando e interactuando tanto en el plano simbólico como material, aspectos que hablan de nosotros y que nos permiten sentirnos parte de una gran nación.

Ya faltan menos de 90 días de que lleguemos a los Magnos Festejos y es tiempo que todavía no vemos por donde viene lo que debemos hacer y conmemorar como mexicanos. Y más en éste tiempo, donde la mexicanidad solo emerge y se refleja en los partidos de balón píe. Sin advertir que hay más cosas en las cuales nos podemos identificar y recrear nuestra forma de ser. Sin necesidad de apropiarnos de símbolos como el Angel de la Independencia en donde vemos a Javier Aguirre diciéndonos que si se puede pero que no considera a la cultura como la llave mágica para salir de nuestros problemas.

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina



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