Dr. Antonio Guerrero Aguilar

Indudablemente que Emiliano Zapata es una de las figuras más extraordinarias de nuestra Revolución, pues encarna los reclamos de los campesinos e indios y de todos los desposeídos para obtener la tierra y libertad que los conquistadores españoles les habían quitado y usufructuado durante casi 400 años...

Dr. Antonio Guerrero AguilarIndudablemente que Emiliano Zapata es una de las figuras más extraordinarias de nuestra Revolución, pues encarna los reclamos de los campesinos e indios y de todos los desposeídos para obtener la tierra y libertad que los conquistadores españoles les habían quitado y usufructuado durante casi 400 años. Por eso la imagen de Zapata es tan socorrida como la del Ché Guevara, usada por una rebelión indígena en Chiapas, que se llema Ejército Zapatista de Liberación Nacional, dio nombre a un grupo de rock mexicano llamado precisamente la Revolución de Emiliano Zapata y recientemente unas mujeres cubanas marcharon en contra del régimen gritando: “Zapata vive, la lucha sigue”, frase que por cierto se repite continuamente en toda manifestación pública que intenta tomar el Zócalo de la Ciudad de México.

De igual forma, todo movimiento campesino de reacción regularmente lleva el nombre de Emiliano Zapata. Incluso su frase célebre: “prefiero morir de pie que vivir de rodillas” fue muy usada por los republicanos españoles. O también de grupos de migrantes mexicanos que luchan por sus derechos en los Estados Unidos, recurren a sus ideales contenidos en el Plan de Ayala y llevan como distintivo un retrato de él. Hasta Guadalupe Posada representó a la muerte vestida de charro emulando al comandante del Ejército Libertador del Sur y que el porfiriato y el huertismo llamaban Atila del Sur.

Zapata creció y vivió en una región en la se conjuntan las riquezas humanas y naturales. Tierras que fueron testigos de los despojos ancestrales de parte de los españoles a sus antiguos pobladores y de cómo durante el porfiriato se estaban conformando grandes extensiones de tierra para crear las haciendas, en las cuales los originarios pobladores eran explotados y maltratados. El país generaba riqueza minera para extranjeros, los industriales se constituían en un grupo de privilegiados del ejercicio dictatorial de don Porfirio Díaz.

Aun y después de muerto, los campesinos que tanto lo quisieron, negaban su muerte pues decían que le faltaba el lunar en la cara y que ese tenía el dedo meñique a Zapata le faltaba.

Otros dicen que en realidad, no murió en Chinameca por ser tan desconfiado, pues mandó a uno de sus hombres que tanto se le parecían. En la región que fue su centro de operaciones se dice que murió ya muy anciano y solitario, que a nadie quería ver y que se le veía rondando su jacal recordando sus mejores tiempos. También existe la creencia de que un jaque árabe que tanto lo admiraba, mandó por él para quedarse hasta su muerte en Arabia.

Cuentan que poco antes de morir, Zapata se tomó una fotografía con su estado mayor. Todos los zapatistas se conocían y cuando se conoció la última foto tomada en vida de Emiliano, se les hizo raro ver a una persona que nadie reconoció como de los suyos. Se dice que era la muerte que estaba rondando al caudillo suriano. Lo cierto es que cuando Zapata murió, cayó boca abajo, como abrazando y besando a la tierra que tanto quiso y procuró para sus campesinos e indios.

Ciertamente los que van a difundir la figura de Zapata van a ser los sonorenses que se hicieron del poder presidencial en 1920 con el Plan de Agua Prieta, en cierta forma para hacer quedar mal a Carranza y a Pablo González. Hasta los expresidentes Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo tienen hijos que llevan el nombre de Emiliano en su honor. Es más, el primero lo tomó como referencia social para llevar a cabo los programas de Solidaridad.

Curiosamente los grandes derrotados, son ahora los más queridos del pueblo de México. Los que triunfaron en la Revolución fueron los sonorenses Alvaro Obregón, Adolfo de la Huerta, pero en especial Plutarco Elías Calles. Ellos se dedicaron a propagar el mito de Zapata, del quien todavía se sostiene no murió en la emboscada, sino una persona muy parecida a él. Pero también se relaciona a su traición para generalizar la actitud de los nuevoleoneses como contrarios a todo movimiento revolucionario, pues Jesús Guajardo aunque nacido en Candela, Coahuila, mantenía nexos familiares en la región y el otro que promovió su muerte, don Pablo González Garza era de Lampazos de Naranjo.

Este 10 de abril, se cumplen 91 años de su partida material. Cuando lo mataron, pensaron que muerto el pastor, las ovejas se dispersan. Lo cierto es que Zapata vive y palpita en la tierra de los mexicanos, que gritan constantemente, la lucha sigue.

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina



Buscar en el sitio

Alazapa Tutoriales