Dr. Antonio Guerrero Aguilar

Hace exactamente cinco años (2005), que durante unas obras de mantenimiento en el templo parroquial de San Juan Bautista, sin el cuidado y la precaución debida, fue removido de su sitio un plafón policromado hecho sobre láminas...

Dr. Antonio Guerrero AguilarHace exactamente cinco años (2005), que durante unas obras de mantenimiento en el templo parroquial de San Juan Bautista, sin el cuidado y la precaución debida, fue removido de su sitio un plafón policromado hecho sobre láminas. Dicha obra plástica correspondiente al arte sacro norestense, se trataba de una imagen de la Santísima Trinidad pintada al modo antiguo, que representa a las tres personas de la Trinidad exactamente iguales. Se ubicaban en el cielo y estaban sostenidas por ángeles. A su alrededor se ven una nubes en donde vuelan varios querubines, de los cuales destaca uno de tez negra. En dicha pintura observamos una cenefa (una pintura que decora muros y techos) de colores apastelados con elementos fitomórficos.

Aprovechando la invitación de las autoridades civiles y eclesiásticas de García, entre los cuales destaco la presencia de nuestro Gobernador de la Mitra Episcopal y de la sede cardenalicia de Monterrey, el Señor Arzobispo don Francisco Robles Ortega, me permito compartir con Ustedes una serie de reflexiones en torno a éste día tan memorable para la comunidad parroquial y pueblo de García, Nuevo León.

  1. La salvación se hace presente en signos y símbolos, pues el ser humano es a la vez espiritual y corporal, no solo conoce las realidades materiales, sino que es capaz de percibir y expresar las realidades espirituales mediante signos, símbolos y gestos. En las relaciones sacramentales también se emplean signos y símbolos. La experiencia religiosa ha utilizado siempre en todas las culturas, un lenguaje simbólico como mediación de encuentro para con Dios. Prueba de ello, es que existen en García, cientos de petrograbados que nos hablan perfectamente de esa intención de re ligarse con el absoluto. Y el principio del arte es la capacidad de saber ver y admirarse de la belleza de la creación y por ello se hace una imitación de la naturaleza y del mundo sensible a través de líneas, formas, objetos y colores.
  2. Este plafón que desde el día de hoy, colocado sobre su sitio que le corresponde, observa el sacrificio pascual, nos hace ver la creación, las relaciones humanas y el culto de la Antigua Alianza. Estos signos fueron asumidos por Cristo en su predicación y sus curaciones, a los que ciertamente les dio un sentido nuevo, especialmente orientado a su entrega en la cruz.
  3. Ciertamente que esta pintura hace simbólica y expresiva el texto del Evangelio de Mateo 28, 18-19: “Id pues y haced discípulos a todas las personas, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. También vemos con el Evangelio de Marcos 1, 9-11, cuando Juan bautizaba a Jesús en Jordán y se manifiestan las tres figuras del Padre Eterno: “En cuanto salió del agua, vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu en forma de paloma, bajaba a él. Y se oyó una voz que venía de los cielos: Tu eres mi hijo muy amado, en ti me complazco”. La voz o el logos divino, Dios hijo en la figura de Jesús bautizado por Juan y el Espíritu Santo en forma de paloma que desciende de los cielos.
  4. Entender el misterio de la Trinidad es todo un reto que supera nuestro raciocinio. Se cuenta una vez que San Agustín intentaba entender como las tres personas habitaban en una, cuando vio a un niño que hacía un pozo en la playa, iba por agua y lo rellenaba. Cuando el de Hipona le pregunta el porqué lo hacía y el niño le dijo que vaciaba el agua del mar en el pozo, a lo que incrédulo San Agustín, le expresó su dificultad e imposibilidad de hacerlo, a lo que el niño le contestó que era más fácil que agua del mar estuviera en el pozo, que entender precisamente el misterio de la Santísima Trinidad,
  5. Y un misterio, lejos del concepto que tenemos en la actualidad a la cual confundimos con terror, es algo que estaba oculto y que se nos presenta como una verdad de fe. Esta pintura de la Santísima Trinidad nos presenta una teología antropocéntrica. Son tres personas iguales en lugar de la clásica representación de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo en forma de paloma. Aquí son iguales porque nos recuerdan las palabras de San Pablo: “Y la prueba de que sois hijos de Dios, es que Dios envió a vuestros corazones el Espíritu del hijo que clama: Abba Padre. De suerte que ya no eres siervo, sino hijo y como hijo también heredero por la Gracia de Dios” (Gal. 4,6). También en las palabras de San León Magno: “Cristiano reconoce tu dignidad, puesto que ahora participas de la naturaleza divina. Acuérdate que has sido arrancado del poder de las tinieblas para ser trasladado en la luz del Reino de Dios”. La Santísima Trinidad nos habla de la relación interpersonal que explica la diversidad de las personas divinas, pero partiendo de ellas es también lo que da razón de la unidad divina: de cómo Dios manifiesta lo infinito en lo finito, lo absoluto en lo relativo, lo divino en lo humano y la creación en la encarnación.
  6. Con nuestro lenguaje y figuras humanas tocamos algo esencial e íntimo del ser divino: su ser trinitario. Porque la trinidad siempre se refiere a la comunicabilidad de Dios y correspondientemente a la fe, que es la apertura del hombre a Dios.
  7. La Santísima Trinidad se puede representar de distintas formas: Horizontal, vertical, triangular. Las personas pueden ser en la clásica representación de Dios como un anciano venerable que porta al globo terráqueo, Jesús porta una cruz y la paloma al Espíritu Santo. A veces se les presenta como tres círculos enlazados o como tres personas iguales. Regularmente la Santísima Trinidad está en el cielo y en otras en la tierra. Incluso hasta la Sagrada Familia nos recuerda ese principio trinitario. La Iglesia las acepta siempre y cuando estén perfectamente diferenciadas. La Santísima Trinidad que vemos no es muy común, pues la Iglesia no aceptó la representación de tres personas idénticas en una posición horizontal.
  8. La primera profesión de fe se hace en el bautismo. El bautismo es dado en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. De ahí que las verdades de fe articuladas en el bautizo, nos lleven a reconocer a la primera persona divina y a la obra admirable de su creación. La segunda persona nos recuerda al misterio de la redención y la tercera persona divina, es fuente y principio de nuestra santificación. Coincidencia divina que se refleja en ésta tierra que nos recuerda al bautizo de Jesús en el Jordán. Este pueblo lleva la advocación en honor a San Juan Bautista, la voz que clama en el desierto, el río Pesquería nos recuerda al Jordán, los desiertos de los alrededores como lugar de encuentro con Dios y el cerro del Fraile al mítico Monte Sinaí. Este templo está dedicado al bautista, el profeta que nos advierte que la salvación está cerca. En muchos sentidos Juan el Bautista nos recuerda a Elías y éste pueblo cuenta con tres templos que por su posición simbólica nos indican a una persona del Antiguo Testamento, el profeta Elías y a otro del Nuevo Testamento. Entre ambos está el Santo Cristo o el Señor de la Agonía, como centro y lugar de enlace entre ambos testamentos.
  9. El templo del Profeta Elías data de 1808, el Santo Cristo de 1835 y el de San Juan Bautista se construyó entre 1845 y 1849 y que tiene título de parroquia desde el 21 de marzo de 1808. Este es el pueblo más antiguo de Nuevo León. Lo recorrió Alberto del Canto en 1577 y Luis Carvajal y de la Cueva le dio merced de tierras a don Manuel de Mederos en 1583. Esta región fue el cordón umbilical que comunicaba al Nuevo Reino de León con el resto del virreinato. Don Gonzalo Fernández de Castro estableció la hacienda de San Juan Bautista en 1624 y le llamaron de Pesquería porque venían a buscar indios para venderlos en los minerales de Mazapil y Grande para diferenciarla de la Hacienda del Espíritu Santo de la Pesquería Chica.
  10. Tierra de hombres y mujeres ilustres, de cuatro gobernadores y de mujeres que dieron origen a dinastías como los Elizondo, los Madero, los Carranza y los Ramos Arizpe. Solo dos pueblos de Nuevo León fueron escenario de luchas insurgentes y aquí se dio una de ellas en 1813 y de enfrentamientos revolucionarios 100 años después. Según el Doctor Gonzalitos aquí se fraguó la traición contra Allende e Hidalgo, precisamente consumada un día como hoy pero de 1811. García surgió de la unión de las dos haciendas, los Garza y la Capellanía el 31 de marzo de 1851.
  11. Apoyado por el padre Ruy Rendón Leal, actual obispo de la Sierra de Durango, tuve la oportunidad de buscar e investigar en el Archivo Parroquial. Ahí localizé el acta de elevación a parroquia el 21 de marzo de 1808. De esa investigación salieron dos libritos publicados. A decir verdad, nunca vi en los libros de fábrica y de gobierno la referencia del plafón de la Santísima Trinidad. Como el templo se incendió el 9 de diciembre de 1883, todo quedó en ruinas y Gonzalitos apoyado por vecinos levantaron de nueva cuenta al templo que fue severamente dañado por el ciclón de 1909 y lo más raro que se menciona en los libros, de un temblor que lo dañó en 1911.
  12. Probablemente el techo sea posterior a éstas fechas. Lo valioso de la obra tal vez, hizo que permaneciera oculta, tal y como ocurrió con el altar mayor del templo del Santo Cristo que fue tapado por una pasta dura de enjarre, para evitar que los carrancistas lo dañaran. Lo importante es que la cenefa de la Santísima Trinidad estuvo ahí todo éste tiempo y fue escenario de los momentos más importantes de la vida de la comunidad parroquial de San Juan Bautista. Y lo mejor es que con su restauración queda patente la unión del pueblo de García, de la feligresía del templo parroquial, de sus organismos ciudadanos y de las autoridades municipales encabezadas por el Ing. Jaime Rodríguez Calderón, quienes con la asesoría de restauradores profesionales bajo la supervisión del Centro INAH Nuevo León, hicieron posible su rescate.
  13. Pero faltan todavía cosas que rescatar, entre ellas la del camposanto, en el cual esperan la resurrección de los muertos, muchos hijos de ésta comunidad. Ahí existen monumentos funerarios cuyo arte y hechura son dignos de preservarse. Ahí está un sacerdote enterrado Juan Gismondi y un joven que murió en la toma de Torreón en 1913. Tumbas que nadie procura y que por los mismo, corren el riesgo de perderse. El templo dedicado al Profeta Elías tiene su estructura muy dañada, la casa en donde se dice vivió el Obispo Primo Feliciano Marín y Porras y la casa en donde vivió don Ignacio Elizondo. También se puede hacer de nuestro templo parroquial un museo de sitio, pues su estructura es única en la arquidiócesis, con tres naves, con sus capillas laterales u hornacinas y un ciprés en el altar, además de valiosos objetos litúrgicos antiguos y de obras de arte de significativa cuantía. Todo ello nos puede hacer querer y admirar más a nuestro pueblo, alimentar nuestra fue y promover nuestra historia e identidad municipal.
  14. Recuerden que el templo es como un libro abierto, que en lugar de letras, nos presentan elementos artísticos y arquitectónicos que hacen falta ser explicados en su contexto espacial para ser entendidos y actualizados. Porque un templo prefigura l existencia del cielo en la tierra y nos hace entender mejor que la historia es una sola, en la cual ocurre la salvación y la vida de los hombres y de las mujeres.

Y que de García nadie diga arriba y que Dios nos siga mandando lluvias para que las golondrinas sigan bendiciendo nuestros hogares. Amén

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina



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