Dr. Antonio Guerrero Aguilar

En la Grecia clásica, los militares que obtenían grandes victorias en las batallas y que habían sido aclamados por sus hombres, recibían de parte del senado un reconocimiento que llamaban triunfo. Si los jueces juzgaban que aun les faltaba un poco de méritos, solamente pedían una ovación para ellos. La palabra ovación significa estar contento.

Dr. Antonio Guerrero AguilarEn la Grecia clásica, los militares que obtenían grandes victorias en las batallas y que habían sido aclamados por sus hombres, recibían de parte del senado un reconocimiento que llamaban triunfo. Si los jueces juzgaban que aun les faltaba un poco de méritos, solamente pedían una ovación para ellos. La palabra ovación significa estar contento.

No sé si la palabra triunfo y trofeo compartan alguna relación. Es probable que no, porque la palabra triunfo tiene que ven con un canto que se hacía al dios Dionisio, mientras que trofeo viene de la palabra griega trofeion que significa ruta, rumbo o camino. Precisamente en donde los militares griegos habían obtenido una victoria, acostumbraban levantar un monumento erigido con los restos de los vencidos. De ahí a los romanos les dio por levantar arcos del triunfo y monumentos que ensalzaran las victorias obtenidas.

La casa editora Regio que publica los diarios Regio.com y Regiodeporte, otorga desde 2001 un trofeo para honrar a los ciudadanos que se han distinguido por sus acciones en beneficio de las artes, la cultura, la historia, la educación y el ejercicio de su profesión en beneficio de los demás. Ciertamente que es un trofeo que ya no se levanta con los despojos humanos de las guerras, sino en el compromiso de los valores éticos y sociales que cohesionan a nuestra sociedad y reconoce a quienes con sus actos y obras cotidianas se consideran un modelo a seguir.

Indudablemente que es iniciativa de un hombre que sin renunciar a su observancia partidista, se dio cuenta del verdadero sentido de la política, que está en la búsqueda del bien común y que necesariamente tiene que ver con el reconocimiento y el respeto de nuestros semejantes. Una verdadera política con enfoque humanista, porque en éstos tiempos, el humanista es el que cree, sostiene y defiende los valores universales que distinguen al ser humano, esos valores que no cambian con el tiempo ni con los lugares.

La Editora Regio tiene el don de reconocer. En éste caso concreto a la Nena Delgado, a Saskia Juárez, a Humberto Romo Medina, a Juan de Dios Leal, al doctor Ocampo Candiani, al abogado Héctor S. Maldonado, a Toño de Nigris, David García, a Los Barón de Apodaca, entre otros más que se me escapan de la memoria, y que hicieron posible que se reunieran el jueves 4 de febrero en un conocido centro social de la localidad para entregarles el Trofeo Regio.

Quien esto escribe estuvo entre los agraciados. Verdaderamente un honor que compromete a trabajar con más esfuerzo, paciencia, entrega y sacrificio. Se fijaron en mi labor como historiador y cronista. Como historiador quiero manifestar que es la historia la que integra las coordenadas culturales que hacen posible la existencia de una nación. Somos los historiadores de Nuevo León los que hacemos posible que la promesa estudiantil del profesor Timoteo L. Hernández y que se recita en todas las ceremonias cívicas de nuestras escuelas, se cristalice en el alma de nuestros alumnos, cuando ellos juran ser más mexicanos y más nuevoleoneses. Pero también los historiadores debemos ser voces que motiven a la búsqueda y vivencia de los valores que nos distinguen como mexicanos y nuevoleoneses. Lamentablemente a veces somos voces que claman en el desierto, que sin apoyos y confianzas oficiales o sociales, vamos arando con nuestras palabras el mar, a decir del gran libertador Simón Bolívar.

Y como cronista, somos nosotros quienes nos dedicamos al oficio del padre Tiempo, como garantes de que el testimonio de la tradición, la identidad y la memoria histórica no se pierdan. En cierto sentido, somos la contra parte oficial, porque sin presupuestos, trono ni reina ni nadie que nos sostenga, manifestamos nuestro amor y cariño a la tierra que nos vio nacer.

A decir verdad, la patria de los cronistas como la de los escritores y poetas son la república de las letras, porque nos movemos y existimos en una utopía que quiere y busca construir un mejor Nuevo León y una mejor ciudad para vivir y pregonar orgullosamente el pasado de nuestros pueblos, que es la base del efectivo crecimiento y desarrollo al que aspiramos para salir adelante.

Había preparado éstas líneas por si se ofrecía y como no tuve la oportunidad de hacerlo en público, apovecho éste medio para dar gracias al Regio, a Polo Espinoza, a la Sociedad de Historia, a la Asociación Estatal de Cronistas y del distinguido jurado que creyó en mí y a las personas que vieron en mi la posibilidad de hacerme acreedor al trofeo Regio. A nombre mío y de mi municipio de Santa Catarina, al que orgullosamente llevo en mi, recibo esa distinción que nos motiva a seguir terqueando por el camino.

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina



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