Lic. Antonio Guerrero Aguilar

Como su nombre lo indica, la revolución va a evolucionar y a cambiar usos, tradiciones, costumbres en la forma de ser y en la mentalidad de los mexicanos. Hay que recordar que la revolución mexicana fue la primera gran revolución del siglo XX.

ImageComo su nombre lo indica, la revolución va a evolucionar y a cambiar usos, tradiciones, costumbres en la forma de ser y en la mentalidad de los mexicanos. Hay que recordar que la revolución mexicana fue la primera gran revolución del siglo XX. La mentalidad de la época de una u otra forma intervino en la formación de nuevos modelos culturales. De hecho, no se puede hablar de una mera guerra civil, sino también de una guerra cultural que va a cimbrar la cultura y el carácter del mexicano. En primer lugar, porque se van a reconocer los valores de los de abajo, que anteriormente ni siquiera existían en la mentalidad de la clase dominante y que por mismo de ocultaba. Mención especial merece el artículo tercero constitucional y toda su filosofía, van a impregnar todas las esferas de la vida mexicana.

Si antes se hablaba del afrancesamiento cultural de las clases dominantes, ahora se va a hablar de la cultura mexicana como manifestación popular para reconocerse e identificarse como miembros de un grupo social.

La lucha armada iniciada en 1910, surge como una imperiosa necesidad social y política que dio lugar a la participación de una amplia gama de actores, que abarcó todos los estratos y esferas sociales. La falta de democracia, aunada a la limitación de las libertades elementales de los mexicanos, llevó a los partidos y grupos opositores al régimen dictatorial de Porfirio Díaz, a madurar los programas políticos y sociales. Por ejemplo, el dominio del gobierno y los terratenientes ejercido sobre el empobrecido campesino, que lo llevaron a exigir la propiedad de la tierra. Muchas de las protestas que se generaron en el campo y la ciudad fueron la materia prima de los artistas e intelectuales que mostraron sus expresiones de la cruel realidad existente.

Esto se va reflejar en las siguientes artes:

  1. La pintura mural: la más típica manifestación plástica de la revolución es el muralismo, como movimiento renovador, con carácter estético autónomo y actual. El muralismo representó la forma de actualizar la sabiduría artística de otros tiempos, inspirándose en el espíritu de vanguardia. El muralismo aspiraba a ser una escuela universal.  Buscaba reintegrar lo social a lo artístico y recuperar la noción de arte mayor. Combinó técnicas antiguas e innovadoras. Su sistema abarca temas pedagógicos y filosóficos, político y poético.

    En la década de los 1920, Vasconcelos invitó a Roberto Montenegro y Diego Rivera para incorporarlos al proyecto cultural de la postrevolución. Este buscaba realizar proyectos murales y escultóricos en edificios públicos y de instituciones educativas. Se representaba simbólicamente la imagen de un renacimiento mexicano revolucionario en las artes y que abarcaba el arte popular, infantil, el histórico, paisajista, etc.

    Los principales muralistas, aparte de los ya mencionados fueron José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros. Todos ellos revelan en sus pinturas un primordial interés en las cuestiones sociales y políticas, la lucha entre ricos y pobres, el encuentro entre las dos culturas: la europea y la indígena. Fueron patrióticos y realistas a la hora de representar los ideales de la revolución.

  2. La música popular: antes de  la revolución, la música imperante era la europea: valses, operetas y todo aquello considerado como clásico. Con la revolución, la música tomó un modelo pro mexicanista: las operas, las arias, la danza clásica se quedaron entre lo elevado. Lo popular se quedó entre los de abajo. A ellos les gustaba –y les gusta- la música nacionalista. El corrido va a ser la principal manifestación de la sensibilidad popular. Se trasmitió en forma oral así como lo hacían los antiguos juglares y fue impreso en hojas multicolores. El corrido adquirió una función informativa de cambiantes sucesos que poblaron las diversas etapas de nuestra historia: batallas, sitios, asaltos, hazañas, traiciones, biografías de héroes y antihéroes, fusilamientos, cuartelazos y pronunciamientos populares y militares.
  3. La arquitectura funcional: se buscan nuevas formas arquitectónicas a partir de 1922, nuevos conceptos que van a manifestar una concepción estética y funcional que asegure los requerimientos de una sociedad nueva basada en los valores de la revolución: igualdad, desarrollo y paz social. La arquitectura postrevolucionaria es variada en tendencias, ideas y directrices. Se habla de varias etapas:
    • constructivismo técnico: arquitectura despojada de preocupaciones estéticas que tratan de resolver los problemas sociales en la forma más adecuada a un fin perseguido
    • arquitectura de tipo mexicanista: retoma los antiguos modelos coloniales y de las típicas haciendas del porfiriato
    • arquitectura social: propia de los  edificios de carácter de servicio y atención, con formas y  líneas rectas, sencillas y sobrias
    • arquitectura vertical: de carácter netamente urbano, surgen las privadas y edificios con varias plantas para aprovechamiento de los espacios. Los materiales de construcción de hacen más prácticos como el cemento, los ladrillos y demás materiales para satisfacer las necesidades cada vez crecientes de la población. Se construyen hospitales y clínicas, se pone de moda el art decó. Se promueven las colonias con casas con patios compartidos, muchas administraciones públicas se preocuparon por la construcción de viviendas populares para los trabajadores del campo y la ciudad. Surge así el INFONAVIT, los centros comerciales, la influencia de arquitectos formados en el extranjero
    • arquitectura funcionalista y estética: las rotondas, formación y construcción de los conjuntos arquitectónicos, etc.
  4. La literatura como espejo de la mexicanidad:  Los nuevos escritores mexicanos van a entender a la poesía como actitud creadora representada por palabras. El mejor ejemplo es Ramón López Velarde que conjunta el silencio de la colonia, la protesta del siglo XIX y el mutismo obligado de la paz porfiriana. La poesía consuma la unión entre las siempre dialécticas fuerzas que conforman la mexicanidad: lo laico y lo religioso, lo provinciano y la capital, lo hispánico y lo indígena, la devoción o la blasfemia.
  5. Otro aporte literario postrevolucionario es la novela. Consistente en narrativa de situaciones propias y características de la revolución. La novela va a ser moral, como crónica exasperada, pesimista, que muestra como actúan los mexicanos ante los problemas que lo aquejan, desmitifica a los antiguos protagonistas y retrata con exactitud una época. Es cruel y  violenta a la vez. Va a ser también literaria, por el lenguaje rudo con que va expresar los diálogos rudos, es descriptiva, paisajista, se promueve el habla nacional, se legitiman vocablos, la literatura es agente de integración nacional. Se responde a las demandas positivistas y porfirianas de que México no tiene remedio.  La novela en lo social,  se reconoce a México en símbolos, epopeyas y leyendas nacionales. Se hace una mitología de héroes y antihéroes.

    A nivel político, la novela va a tratar los problemas centrales, la pobreza, la tenencia de la tierra, la distribución del poder, se propagan los elementos del nacionalismo, se promueve la imagen de la revolución como madre de las instituciones modernas.

    Entre los literatos que mejor exponen las problemáticas descritas, sobresalen Martín Luis Guzmán, Mariano Azuela y Juan Rulfo.

  6. El cine: Haciendo un poco de memoria, el primer cinematógrafo llegó a México en 1897. Sus primeros operadores fueron los hermanos Toscano. Existe una película que muestra lo anterior: Memorias de un Mexicano. Pero propiamente la industria del celuloide comienza en el México de las Instituciones: es entre 1930 y 1954 cuando se filman las mejores películas. A  ésta etapa se le conoce como: “La época de oro”. Lamentablemente todos los archivos fílmicos desaparecieron con un incendio durante el sexenio de López Portillo entre 1976 y 1982, cuando su hermana Margarita, era la titular de Radio, Televisión y Cinematografía de la Secretaría de Gobernación.

    En la llamada época de oro se trasmiten modelos de la realidad social del país en donde los ídolos se convierten en arquetipos a seguir o imitar. Los actores y cantantes, son el rostro, la voz y la gesticulación de los mexicanos. El cine, primero mudo y luego sonoro, adoptó una visión costumbrista y folklórica de México. Exporta figuras: Pancho Villa, Cantinflas, Tito Guízar, Pedro Infante, Jorge Negrete. Las películas son comedias rancheras o urbanas. Retratan la problemática del campo o de la ciudad. Con el cine de la época, la revolución demanda a la sociedad, el establecimiento del patrimonio cultural y psicológico del país.

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de la Ciudad de Santa Catarina



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