Estamos en los preparativos de los festejos tanto del bicentenario del inicio del movimiento independentista, como del centenario del inicio de la Revolución Mexicana. Y precisamente en éste mes de noviembre, recordaremos el día 20 la promulgación del Plan de San Luis en el cual Francisco I. Madero llama a los grupos y actores políticos a iniciar un movimiento para expulsar al general Porfirio Díaz. Por ello conviene hacer un repaso histórico que nos permita conocer el contexto con el cual llegó al poder y se apropió de el mismo por casi poco más de tres décadas.

Después de varias derrotas políticas y de una mala actuación parlamentaria, Porfirio Díaz se inscribió para contender en las elecciones presidenciales de 1871. Ganó  Benito Juárez quién murió el 18 de julio de 1872. Entró a suplirlo Sebastián Lerdo de Tejada, quién intentó reelegirse en 1876, pero Porfirio Díaz lanzó el Plan de Tuxtepec que impide que Lerdo llegue a la presidencia. El 16 de noviembre de 1876 las tropas de Díaz y apoyadas por las de su compadre Manuel González, vencieron a los ejércitos del gobierno Por coincidencia, Díaz entró triunfante a la Ciudad de México el 20 de noviembre de ese año. Lerdo huyó rumbo a EE.UU. por  lo que inmediatamente el gobierno se dedicó a exterminar los simpatizantes lerdistas. En todo el siglo XIX como ya hemos visto, el país estaba en pésimas condiciones políticas, económicas y sociales. Por ello, Porfirio Díaz veía como una imperiosa necesidad pacificar al país del excesivo bandolerismo, constantes invasiones extranjeras, incursiones de los llamados indios bárbaros, constantes pronunciamientos en los gobiernos estatales, rebeliones campesinas e indígenas, fuertes cacicazgos en varias zonas del país que imponían su ley con fuerza.

Díaz impuso una política de conciliación y equilibrio, través de una política dictatorial, meter en cintura a los gobernadores e imponer una paz social que permitiera a su vez una paz económica y material. Para entender al porfiriato, debemos entender que el país necesitaba la imagen de un hombre fuerte que pacificara a la nación y la unificara. Por lo pronto se dedicó a realizar obras de infraestructura, reformó la constitución para impedir la reelección en periodos sucesivos, disminuyó el poder de los gobernadores, reorganizó y ordenó el erario y aplastó cualquier levantamiento que se hiciera en su contra. Díaz fue presidente por primera vez entre 1876 y 1880.

Díaz le dejó la presidencia a su compadre Manuel González en 1880. Con él de 460 kilómetros de vías férreas se pasó a una red de 19,000 kilómetros. Implementó el sistema decimal, se restablecieron las relaciones con Gran Bretaña y se reconoció la deuda con ellos. Se hicieron emisiones de moneda en níquel en vez de plata, trató de erradicar la corrupción y propuso una ley de reforma agraria que tiene por nombre: “Deslinde y colonización de los terrenos baldíos”.  Pero tuvo problemas limítrofes con Guatemala y con los campesinos que dejaron sus tierras para trabajar en el tendido de las vías férreas, excesivo reclutamiento en forma de leva y los principales militares simpatizantes del Plan de Tuxtepec se beneficiaron con las tierras baldías, a tal grado que se generaron latifundios.

Todos esos problemas Díaz los aprovechó para atacar a la presidencia de su compadre –matamorense por cierto- Manuel González: azuzó a la población de que las monedas no tenían valor e hizo más grande el problema con Guatemala, debido a que éste solicitaba como suyo una porción de Chiapas.

En 1884 Díaz regresa a la presidencia, en donde la imagen del hombre fuerte y duro se impuso al desorden y al caos nacional. Su política se traduce en el lema: poca política y mucha administración.

En el ámbito político, el sistema presidencialista se hizo más fuerte, teniendo la ventaja sobre los otros dos poderes. Gracias al apoyo de sus ministros que tenían una confianza ciega hacia el presidente, hizo que el sistema político se abriera al progreso material tan añorado, manteniendo el orden y la paz como condiciones necesarias.

Su fórmula trajo beneficios al país, pero la brecha entre los necesitados y los pobres con los ricos se agrandó. Lo idóneo para el progreso, según Díaz, es seguir el modelo de crecimiento de las principales potencias económicas. Pensaba que la sociedad era una pirámide a la cual si se le dan recursos, éstos chorrean y llegan a los de abajo. El problema es que la estructura piramidal de esa época –y tal vez la actual- era anchísima y escasa en su altura y la movilidad social era muy limitada.

Hábilmente Díaz estableció una política de conciliación, concedió cargos políticos a los grupos rebeldes y restableció las relaciones diplomáticas con el Vaticano. Pacificó el territorio a la fuerza, puso excesiva confianza en el extranjero y fomentó las vías de comunicación para el desarrollo económico. Realizó grandes obras materiales, promovió la electrificación, protegió al máximo las inversiones extranjeras. Su ministro José Yves Limantour, cabeza del grupo llamado los científicos, saneó las finanzas públicas y sus ministros de instrucción pública y bellas artes, iniciaron las campañas de alfabetización.

Para principios del siglo XX, surgieron grupos de jóvenes que se planteaban la validez del rumbo nacional. La entrevista Diaz-Creelman dio la señal de que México estaba listo para la democracia. Un hacendado de Parras, Coahuila le creyó y publicó un libro llamado La sucesión presidencial en 1910. Díaz se quiso reelegir por última vez en 1910. Ganó las elecciones. Los partidos políticos solicitaron que la elección del vicepresidente fuera libre. Díaz los desatendió. Esto ocasionó un descontento nacional que se tradujo en el movimiento revolucionario de 1910.

En síntesis, encontramos en el porfiriato dos etapas: una que va de 1877 a 1896 que es cuando se inicia y consolida el régimen y la otra que va de 1896 a 1911, que es cuando la dictadura predomina en el modelo político nacional, apoyada por el grupo de los científicos.

Los aspectos relevantes los podemos ubicar de la siguiente manera:

  1. Político:
    • Su forma política de gobernar se puede sintetizar de la siguiente manera: “Poca política y mucha administración”.
    • Gobierno fuerte centralizador del poder (renuncia en parte a los principios liberales).
    • Propósitos: lograr la estabilidad política y la paz interna, impulsando el crecimiento material.
    • Medios: política conciliatoria, política represiva en casos de rebeldía a través del ejército y los rurales, apoyo de caciques.
    • Resultados: estabilidad política y paz social, condiciones que favorecen el crecimiento económico. Justificación de la prolongada estancia de Díaz en el poder. Oposición de la clase media.
  2. Económica:
    • Capitalismo dependiente y los inicios de la industrialización.
    • Crecimiento económico notable apoyado por extranjeros.
    • Actividades económicas principales: agricultura, minería y petróleo, la mayoría de la producción destinada al exterior.
    • Crecimiento hacia fuera.
    • Explotación del trabajo asalariado.
    • Formación de un grupo de empresarios mexicanos y de una elite intelectual conocida como los científicos que controlaban la economía y las finanzas nacionales.
    • Formación de un sector medio de la sociedad, resultado de las actividades económicas diversas: agricultura moderna, incipiente industria, profesionistas y burócratas.
  3. Social:
    • Contraste de los estratos sociales.
    • Aplicación de la educación positivista.
    • Afrancesamiento de la cultura.
    • El inicio de los estudios del pasado prehispánico.
    • Escasa movilidad social.
    • La clase media rechaza el control económico establecido por la oligarquía de los científicos.
    • Despojo de tierra por la ley de deslinde y colonización de baldíos.
    • Influencia ideológica de varias y distintas corrientes ideológicas: anarquismo, socialismo, doctrina social de la Iglesia, socialismo utópico y marxismo.
    • Movimientos de huelgas.

Antonio Guerrero Aguilar
Cronista de Santa Catarina



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