Antonio Guerrero AguilarEl 16 de septiembre celebramos el Grito de Independencia que dio el padre Hidalgo en el pueblo de Dolores y que con el transcurso del tiempo se convirtió en el Día de la Patria. A las cinco de la mañana, en el pórtico de la Parroquia de Nuestra Señora de Dolores, el Padre Miguel Hidalgo y Costilla llamó a los mexicanos a separarse del dominio español. Porque el Grito de Dolores es al final de cuentas una declaración de guerra. En el lugar había unos 600 fieles congregados. Tiempo después, cuando el grupo de insurgentes llegaron a Guadalajara, se dice que el movimiento independentista integraba a cerca de 100, 000 personas.

Hay que señalar que esa región donde convergen los actuales estados de Guanajuato, Querétaro y Michoacán, son lugares determinantes en la historia de México, ya que aquí se dieron las condiciones y los elementos necesarios para que iniciara la guerra de Independencia.

Los antecedentes del Grito de Independencia, tienen su origen en la ciudad de Querétaro donde ya estaban presos los conjurados y Riaño había solicitado orden de aprehensión contra Allende, Aldama e Hidalgo.

Fue entonces y partir del 16 de septiembre de 1810, que inició un recorrido por territorio guanajuatense que terminó el día 28 con la famosa toma de la Alhóndiga de Granaditas. Precisamente el día 16 en el santuario de Atotonilco, Miguel Hidalgo tomó el estandarte de la Virgen de Guadalupe para convertirlo en la primer bandera de los insurgentes y luego ya en San Miguel de Allende, los comandantes insurgentes reunidos en la casa de Domingo Allende, nombraron jefe supremo de la insurgencia a Miguel Hidalgo

Aunque el movimiento de Hidalgo y Allende concluyó con la aprehensión de los insurgentes en Acatita de Baján, Coahuila, no así el movimiento insurgente que encontró en el Padre Morelos y en los hermanos Rayón la continuación de los ideales por alcanzar la Independencia Nacional.

Precisamente uno de los primeros en celebrar la fecha de inicio de la guerra de Independencia, fue el general Ignacio Rayón en 1812 en el municipio de Huichapan y que para tales efectos, al amanecer se hizo con una descarga de artillería y vuelta general de esquilas y campanas de los templos.

De igual forma, el 14 de septiembre de 1813 el Padre Morelos solicitaba que se incluyera en la Constitución de Apatzingán, una celebración especial para que se festejara el 16 de septiembre como día en que se alzó la voz de Independencia, ya que ese día estaba considerado como el comienzo de la libertad de los mexicanos y para recordar los méritos de Hidalgo y de Allende al encabezar el primer movimiento insurgente.

Una vez consumada la independencia, el Congreso Constituyente de 1822 declaró el día 16 como fiesta cívica. De igual forma, Agustín de Iturbide proponía como principales fechas el 24 de febrero, 2 de marzo, 16 y 27 se septiembre, días en que los defensores del Plan de Iguala consumaron sus glorias, con salvas de artillería y misa de acción de gracias. Precisamente el día 27 de septiembre de 1821, el Ejército Trigarante entró a la Ciudad de México y que puso fin a la Guerra de Independencia y se firma con las distintas facciones insurgentes y realistas, la Independencia de México. De igual forma conviene  señalar que el 19 de julio de 1823 el Padre Hidalgo fue declarado “Padre de la Patria” por el Soberano Congreso Mexicano.

Era tanto el respeto que se tenía por nuestros héroes de Independencia, que el 16 de septiembre de 1823, durante la presidencia de Guadalupe Victoria, se dispuso que los restos de los caudillos  Hidalgo, Allende, Aldama, Jiménez, Morelos, Matamoros, Mina y Moreno, fueron trasladados a la Villa de Guadalupe para luego ser depositados el día 17 en el Altar de los Reyes en la Catedral Metropolitana. Y que durante los festejos del centenario, el entonces Presidente Porfirio Díaz mandó que se llevaran las urnas con los restos mortales, con todos los honores al interior del Monumento a la Independencia en el Paseo de la Reforma.

Pero fue el año de 1825 cuando verdaderamente se organizó la fiesta del 16 de septiembre en dónde se convino que una junta vigilaría que las casas y las calles de la capital estuvieran iluminadas y los balcones y cortinas de los principales edificios estuvieran adornados.

Pero todo cambió en la década de los cincuenta del siglo XIX cuando a la Junta Patriótica le dio por celebrar en el Teatro Nacional el Día del Grito de Independencia. En lugar de hacer una festividad popular en el zócalo, la convirtió en un acto pomposo exclusivo para las clases más privilegiadas, en donde citaban a la gente el día 15 a las 11 de la noche para escuchar el mensaje del presidente que leía el acta de Independencia de 1821. Incluso se dice que el Presidente Porfirio Díaz la cambió al 15 porque aprovechaba la ocasión para festejar su natalicio.

Sobre la figura del Padre Hidalgo

Miguel, Gregorio, Antonio, Ignacio Hidalgo y Costilla Mandarte Villaseñor y Lomelí, nació el 8 de mayo de 1753 en la Hacienda de San Diego Corralejo de Pénjamo, Guanajuato. A los 12 años fue enviado a Valladolid para estudiar en el Colegio de San Francisco Javier con los padres jesuitas y dos años más tarde ingresó al Colegio de San Nicolás donde lo apodaron el Zorro y además se distinguió en el estudio tanto de la filosofía como de la teología. En 1775 recibió las órdenes mayores y el subdiaconado. El 6 de octubre de 1803, Miguel Hidalgo llega como cura interino al templo de Nuestra Señora de los Dolores. Al año siguiente se hace cargo de la parroquia y cuando se dedicó a promover el mejoramiento económico de sus feligreses, en su mayoría indios otomíes, les enseño alfarería, herrería, a curtir la piel y abrió una escuela de artes y oficios.

Siempre se le ha representado como un anciano, pero por descripciones de la época sabemos que era un hombre muy vigoroso y en buen estado físico. Dicen que una vez Maximiliano de Habsburgo solicitó una imagen o retrato de él para difundirla y que cuando llegaron al pueblo de Dolores encontraron al hermano menor –ya anciano- del padre Hidalgo y que al no encontrar retratos del Padre de la Patria, decidieron hacer un boceto del hermano menor, pensando de que si así estaba el hermano, seguramente el padre Hidalgo se le parecería.

Sobre los Niños Héroes

De igual forma, se dice que el relato de los Niños Héroes fue un invento de la historia oficial. El caricaturista Francisco Calderón publicó en el periódico El Norte en septiembre de 2001 una explicación en torno al origen de los Niños Héroes: dice que Margarito Suazo fue uno de los defensores del Molino del Rey y que traía una bandera al cinto cuando lo mataron. Esta se tiño de sangre pero no fue capturada. En cambio, el nombre de Juan Escutia es el nombre que contiene una ficha de ingreso al Colegio Militar y que está fechada en septiembre de 1847. Dice que era de Tepic y que tenía 20 años. Ninguno de sus compañeros que participaron en la heroica defensa dijo haber conocido a tal persona.

Tras la batalla de Chapultepec, el cuerpo del cadete fue encontrado al pie del cerro, nadie identificó al cadáver y nadie supo dónde fue sepultado ni él ni los demás. En cambio, si se sabe que fue de la bandera de Chapultepec. Esta fue arriada por las tropas del Pillow y su descenso fue la señal para ahorcar a los del batallón de San Patricio en Mixcoac.

Tiempo después, cuando el gobierno de Miramón que si fue cadete en el sitio de Chapultepec, alguien hiló las tres historias: bandera ensangrentada, cadete desconocido, registro sin dueño y con ellas hizo la historia que todos conocemos, en donde la bandera de Suazo era la de Chapultepec, Juan Escutia era el cadete que se tiró con todo y bandera y además era un niño, para demostrar como un niño moría por la patria.



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