José Castellanos MaldonadoHace unos días, a través de la televisión fuimos testigos de dos actos diametralmente opuestos, de los que fueron protagonistas dos personas con sentimientos y sensibilidades muy distintas.

Ambos eventos fueron grabados en el momento justo en que estaban ocurriendo, y difundidos ampliamente a través de las redes sociales y otros medios de comunicación.

Por un lado, vimos a un bombero chileno realizando maniobras de resucitación, incluida respiración de boca a hocico, a un perro que resultó afectado por el humo de un incendio, y no cejó en su empeño hasta que el can dio señales de vida.

El caso opuesto lo protagonizó un empleado municipal de Villahermosa, Tabasco, a quien se captó en el momento en que abordó a un niño tzotzil, de no más de 10 años de edad, proveniente del Paraje Romerillo, San Juan Chamula, Chiapas, quien se dedicaba a vender dulces y cajetillas de cigarros, que traía en una pequeña canasta.

Según se informó, el niño es huérfano, y estaba aprovechando el periodo vacacional para realizar su labor en el centro histórico de aquella ciudad.

En el video pudo verse al niño tirando los dulces al suelo acatando la orden que en tal sentido le dio el empleado del municipio, quien, sin embargo, se apropió de las cajetillas de cigarros, viéndose al pequeño llorando luego de la abusiva acción de aquel insensible sujeto, que, según se dijo, fue despedido tras difundirse el hecho.

Así las cosas, habrá quienes piensen que ambos servidores públicos se extralimitaron en su forma de actuar; aún así, ¿A cuál de ellos preferiría encontrarse en su camino?

Castellanos
Miembro de la Asociación de Escritores de Sabinas Hidalgo



Buscar en el sitio

Alazapa Tutoriales