José Castellanos MaldonadoEn una columna anterior comenté que se ha vuelto muy común que los municipios se endeuden de una manera que se puede considerar irracional, más allá de sus posibilidades, incluso, dicha práctica la realizan hasta los municipios más pequeños, lo que, a querer y no, afecta la buena marcha de la administración.

Al respecto, en la primera página de la Sección Nacional de EI Norte, del domingo 19 de mayo, se publicó que de acuerdo a la Secretaría de Hacienda, Monterrey y San Nicolás de los Garza son los únicos municipios de Nuevo León que figuran en el ‘Top 9" de los municipios con mayor deuda del país.

Obviamente, no son los únicos municipios de nuestro Estado que atraviesan por dicha situación, pues casi todos recurren a este medio de financiamiento para poder resolver sus necesidades más apremiantes.

Lo negativo es que dicha situación se está convirtiendo en el cuento de nunca acabar, pues a medida que aumenta la deuda, más difícil se torna poder liquidarla, y a fin de cuentas, ocurre que el problema se hereda a los sucesores.

Y el problema continúa, pues, de entrada, las nuevas autoridades se topan con una situación harto problemática que les dificulta el despegue, y, para variar, se ven precisados a pedir prestado y a seguir comprometiendo las finanzas municipales.

A propósito, la reforma en materia de deuda aprobada en comisiones en el Senado hace algunas semanas, la cual, supuestamente vendría a poner orden en este renglón, al menos hasta ahora, tal parece que quedó en nada.

Como que no se atreven a escupir hacia arriba.

Castellanos
Miembro de la Asociación de Escritores de Sabinas Hidalgo


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